Dos meses después de una redada migratoria en una planta de Hyundai en Georgia, Estados Unidos, parte de los trabajadores surcoreanos detenidos durante el operativo han retomado sus labores en la instalación, según confirmó este jueves la empresa HL-GA Battery Co., operadora de la planta de baterías en construcción dentro del complejo industrial de Hyundai cerca de Savannah.
El operativo, realizado el 4 de septiembre, detuvo las labores en una de las instalaciones más grandes del estado y resultó en la detención de 475 personas, más de 300 de ellas de nacionalidad surcoreana.
Las autoridades migratorias estadounidenses informaron que los trabajadores ingresaron al país con visas vencidas o exenciones que no autorizaban empleo. Tras pasar una semana en un centro de detención en Georgia, el gobierno de Corea del Sur negoció su liberación y facilitó su retorno.
HL-GA Battery agradeció en un comunicado la colaboración entre los gobiernos de ambos países y autoridades locales para permitir un regreso parcial del personal, y reiteró que la producción está prevista para iniciar en la primera mitad de 2026, mientras continúa la contratación de trabajadores a nivel local.
Aunque no se especificó cuántos detenidos han regresado, una portavoz de la compañía confirmó que algunos ingenieros surcoreanos volvieron tras verificarse la validez de sus visas B-1. Sin embargo, persisten dudas sobre el retorno de otros trabajadores. Líderes comunitarios en EE.UU. señalaron que el trato recibido ha desincentivado el regreso de algunos empleados, pese a que las autoridades estadounidenses han prometido mejoras en el sistema de visas para facilitar la participación de técnicos coreanos en proyectos industriales.
La planta, operada por Hyundai junto con LG Energy Solution, forma parte de una inversión de 7.600 millones de dólares. La redada generó tensión diplomática entre Washington y Seúl, dado el impacto sobre uno de los aliados económicos más relevantes de Estados Unidos.






