La inflación en Estados Unidos alcanzó un 3% interanual en septiembre, informó el Departamento de Trabajo. Este incremento se explica en gran parte por el alza de 4,1% en los precios de la gasolina durante ese mes. La cifra representa un aumento frente al 2,9% registrado en agosto y constituye el nivel más alto desde enero.
En contraste, los precios de los alquileres mostraron una desaceleración, mientras que los costos de los alimentos crecieron un 0,3% mensual, cifra menor a la del mes previo.
En términos mensuales, el índice de precios al consumidor aumentó un 0,3%, por debajo del 0,4% registrado en agosto. La inflación subyacente —que excluye alimentos y energía— se situó también en 3% anual, una leve baja respecto al 3,1% del mes anterior.
A nivel mensual, este indicador subió un 0,2%, lo que representa una ligera desaceleración. El panorama inflacionario se mantiene por encima del objetivo del 2% establecido por la Reserva Federal, que se reunirá la próxima semana y podría recortar nuevamente su tasa de interés de referencia.
El informe, publicado con más de una semana de retraso debido al cierre parcial del gobierno, refleja datos recolectados antes del 1 de octubre. La administración del presidente Donald Trump indicó que no se emitiría un informe de inflación en noviembre debido a la imposibilidad de realizar encuestas presenciales.
A pesar del cierre, el gobierno convocó a personal del Departamento de Trabajo para emitir el informe, necesario para calcular el ajuste al Seguro Social, que se estableció en 2,8% para 2026. Además del combustible, los precios de productos como muebles, electrodomésticos, ropa y calzado también mostraron incrementos mensuales, reflejo del impacto continuo de los aranceles impuestos desde abril.




