El teniente coronel Mauro Cid y el general Walter Braga Netto, exministro de Defensa, comparecieron este martes ante el Supremo Tribunal Federal de Brasil en el marco de la investigación sobre un presunto intento de golpe de Estado tras las elecciones de 2022.
El gesto de Cid al no saludar a su exsuperior jerárquico marcó una ruptura simbólica en un proceso judicial que examina el papel de altos mandos militares en un supuesto plan para impedir la toma de posesión del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Cid, exayudante de Jair Bolsonaro, declaró anteriormente que Braga Netto participó en reuniones donde se discutieron acciones para revertir la derrota electoral del expresidente.
Según su testimonio, el general le entregó dinero en efectivo para distribuirlo entre simpatizantes que protestaban frente al cuartel general del ejército. Braga Netto niega haber cometido irregularidades y calificó a Cid de traidor durante una confrontación realizada a puerta cerrada por orden del juez Alexandre de Moraes.
Ambos enfrentan cargos por tentativa de golpe de Estado, organización criminal, daño agravado y otros delitos. La causa se ha convertido en una prueba sin precedentes de rendición de cuentas para las Fuerzas Armadas brasileñas, cuya cúpula ha gozado históricamente de impunidad, incluso por acciones durante la dictadura militar (1964-1985).
El juicio, seguido ampliamente por la sociedad brasileña, continuará hasta finales de 2025, aunque analistas consideran incierto que los acusados lleguen a cumplir condenas completas en prisión.






