El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, informó que se comenzará a revocar visas a ciertos estudiantes chinos, en particular a quienes cursan estudios en sectores considerados estratégicos o que tienen vínculos con el Partido Comunista Chino.
La decisión genera incertidumbre entre miles de estudiantes internacionales provenientes de China, el segundo país con mayor representación en las universidades estadounidenses. Durante el ciclo escolar 2023-2024, más de 270 mil estudiantes chinos residieron en ese país por motivos académicos, lo que equivale a aproximadamente una cuarta parte del total de estudiantes extranjeros en Estados Unidos.
El anuncio provocó reacciones por parte del gobierno chino. La portavoz del Ministerio de Exteriores, Mao Ning, expresó que la medida era discriminatoria y presentó una protesta diplomática ante Washington. En años recientes, el ingreso de estudiantes chinos ha sido motivo de fricción entre ambos gobiernos.
Durante 2019, el Ministerio de Educación de China ya había advertido sobre restricciones en el proceso de visas. Actualmente, hay reportes de estudiantes interrogados y devueltos desde aeropuertos estadounidenses, lo que ha hecho que algunas familias reconsideren destinos académicos alternativos como Reino Unido, Australia u Hong Kong.
En ese contexto, el gobierno de Hong Kong anunció que brindará apoyo a estudiantes afectados por políticas migratorias en Estados Unidos.
La Universidad de Ciencia y Tecnología de Hong Kong publicó que facilitaría el traslado de alumnos que estudian en instituciones como Harvard.
Mientras tanto, empresas de asesoría educativa en Asia han reportado un aumento en las consultas para cambiar solicitudes hacia universidades fuera de Estados Unidos. La medida estadounidense también provocó declaraciones de estudiantes y académicos en China, quienes consideran que esta situación podría beneficiar el desarrollo de instituciones locales si más talento decide permanecer en el país.






