Los ciudadanos de Portugal acudieron este domingo a las urnas para elegir un nuevo Parlamento en medio de un panorama político fragmentado.
Esta es la tercera elección general en tres años, con la expectativa de resolver una etapa de inestabilidad marcada por la falta de mayorías parlamentarias. El proceso electoral se desarrolla con atención a temas centrales como la inmigración, la crisis de vivienda y el encarecimiento del costo de vida.
Según encuestas previas, se prevé un resultado sin mayoría absoluta, lo que abriría la posibilidad de un nuevo gobierno minoritario. La coalición de centroderecha Alianza Democrática, liderada por el Partido Socialdemócrata, mantiene una ligera ventaja sobre los socialistas, pero no alcanzaría los 116 escaños necesarios para formar gobierno por sí sola en la Asamblea Nacional.
La situación política se complicó tras la caída del gobierno anterior en marzo, luego de perder un voto de confianza provocado por acusaciones de conflicto de interés relacionadas con el primer ministro Luis Montenegro.
El ascenso del partido Chega ha sido otro factor clave en el escenario electoral. Esta fuerza populista de ultraderecha ha centrado su discurso en el control migratorio y ha capitalizado el malestar ciudadano frente a los casos de corrupción. Sin embargo, también enfrenta cuestionamientos por presuntas irregularidades entre sus legisladores.
En paralelo, temas como el alza sostenida de los precios de la vivienda y los bajos salarios siguen impactando a los votantes, especialmente en áreas urbanas como Lisboa, donde los alquileres aumentaron más del 7% en el último año. Los resultados oficiales se esperan hacia la medianoche.






