Jonathan Maldonado Hernández, sobreviviente del ataque contra los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa en Iguala, Guerrero, ocurrido en septiembre de 2014, falleció recientemente, así lo informó el Colectivo Nacional de Sobrevivientes del Caso Ayotzinapa a través de un comunicado.
El normalista, quien perdió varios dedos de la mano derecha debido a un disparo recibido durante los hechos, tuvo una importante participación en las investigaciones del caso Ayotzinapa.
De acuerdo con el comunicado emitido por el colectivo, Maldonado Hernández colaboró activamente con la Unidad Especial de Investigación y Litigación del Caso Ayotzinapa (UEILCA) de la Fiscalía General de la República (FGR) y con el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Su testimonio y participación fueron fundamentales para el arresto y enjuiciamiento de policías municipales, estatales, federales, elementos del Ejército Mexicano y miembros del crimen organizado, quienes han sido señalados como responsables de la desaparición de los 43 estudiantes normalistas.
El colectivo denunció que Jonathan Maldonado vivió en el olvido por parte de las autoridades. Según el comunicado, enfrentó durante años cuadros severos de depresión y ansiedad, agravados por la falta de atención médica, psicológica y psiquiátrica por parte de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV).
Además, nunca recibió la rehabilitación adecuada tras la mutilación de su mano, lo que complicó aún más su calidad de vida. En sus últimos días, tuvo que ser atendido en un hospital privado debido a la falta de respuesta de las instituciones públicas de salud.
En el comunicado se lamenta que, a pesar de su disposición para colaborar en la búsqueda de justicia, Maldonado Hernández fue revictimizado y estigmatizado, quedando prácticamente invisible para las instituciones encargadas de proteger a las víctimas de violaciones graves a los derechos humanos.
“En realidad, siempre estuvo desaparecido para las autoridades y sus instituciones”.
La muerte del normalista ha reavivado el debate sobre la situación de los sobrevivientes del caso Ayotzinapa, quienes, a más de una década de los hechos, continúan exigiendo justicia y un acompañamiento integral por parte del Estado mexicano.






