La presidenta Claudia Sheinbaum informó que México conserva un trato arancelario especial en el marco del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), tras la imposición de nuevos aranceles anunciados por el gobierno del expresidente Donald Trump.
Estos impuestos, que entraron en vigor el 2 de abril, aplican un arancel general de 10% a todas las importaciones extranjeras, y uno más elevado bajo un esquema de reciprocidad para países con los que Estados Unidos considera tener un déficit comercial. México y Canadá quedaron exentos de estas tarifas recíprocas debido a su inclusión en el T-MEC, explicó Sheinbaum en conferencia matutina.
La mandataria mexicana detalló que las mercancías fuera del T-MEC provenientes de Estados Unidos recibirán un arancel de 25%, establecido desde marzo pero diferido hasta abril.
Este porcentaje podría reducirse si se registran avances en el combate al tráfico de fentanilo, de acuerdo con lo mencionado por Sheinbaum.
Sin embargo, la presidenta reconoció que persisten retos en sectores como el automotriz, el acero y el aluminio, afectados por aranceles estadounidenses del 25% que siguen aplicándose pese al trato especial en otros rubros. Indicó que las partes automotrices fabricadas en Estados Unidos seguirán sin impuestos, pero las piezas con contenido mexicano sí estarían sujetas a aranceles, salvo que cumplan con los requisitos del T-MEC.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, confirmó que las negociaciones con autoridades estadounidenses continuarán durante los próximos 40 días, con el objetivo de mejorar las condiciones comerciales para las exportaciones mexicanas, particularmente en la industria automotriz, que representa cerca del 30% de los envíos nacionales a Estados Unidos. Señaló que México mantiene un trato preferencial gracias al T-MEC, el único acuerdo comercial con EE.UU. que se conserva sin impuestos tras la reciente actualización de la política arancelaria estadounidense.






