En un movimiento que ha encendido alarmas entre defensores de derechos humanos, la secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kristi Noem, visitó este miércoles el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), la infame megacárcel de máxima seguridad en El Salvador, donde actualmente se encuentran encarcelados más de un centenar de migrantes venezolanos deportados bajo la polémica Ley de Enemigos Extranjeros de 1798.
La visita forma parte de una gira de tres días que también incluye Colombia y México, y tiene como objetivo reforzar la narrativa del gobierno de Donald Trump de que está deportando a “lo peor de lo peor”. Sin embargo, activistas, abogados y familiares de los detenidos aseguran que se trata de una campaña basada en estigmatización, sin pruebas concluyentes, y con graves violaciones al debido proceso.
¿Por qué están estos venezolanos en El Salvador?
A mediados de marzo, el gobierno de Trump deportó a más de 260 venezolanos, de los cuales al menos 137 fueron enviados a El Salvador bajo una ley de más de 200 años diseñada para tiempos de guerra. La administración argumenta que los migrantes formaban parte de la temida pandilla venezolana Tren de Aragua, aunque no ha presentado evidencia pública para sustentar dicha acusación.
Según organizaciones como el Comité de Familias de Inmigrantes en Venezuela, muchos de los detenidos no tienen antecedentes penales ni vínculos con pandillas. Tampoco han comparecido ante un juez en El Salvador, y sus nombres ya no aparecen en los registros de ICE (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas).
Prisión sin derechos ni apoyo consular
El CECOT, inaugurado por el presidente salvadoreño Nayib Bukele en 2023, puede albergar hasta 40.000 reclusos. No hay visitas, programas de rehabilitación ni salidas al aire libre. Las celdas están hacinadas con entre 65 y 70 personas cada una.
Durante el recorrido, Noem grabó un video frente a las celdas, advirtiendo: “Si un inmigrante comete un crimen, esta es una de las consecuencias”. No respondió a preguntas clave, como si los deportados podrán regresar a EE.UU. si un tribunal así lo ordena o cuánto tiempo permanecerán presos sin juicio.
Cabe destacar que El Salvador no mantiene relaciones diplomáticas con Venezuela desde 2019, lo que deja a los reclusos sin asistencia consular ni mecanismos para reclamar sus derechos.
Críticas por abusos y decisiones arbitrarias
Videos difundidos por el gobierno salvadoreño muestran a los deportados siendo bajados de los aviones con grilletes en pies y manos, empujados por agentes con equipo antimotines, afeitados a la fuerza y colocados de rodillas antes de ingresar a las celdas.
Un tribunal federal en EE.UU. ya ha bloqueado más deportaciones de venezolanos bajo la Ley de Enemigos Extranjeros, al considerar que se aplicó sin garantías mínimas de legalidad. Además, una orden judicial había sido emitida verbalmente cuando los aviones ya estaban en el aire, lo que desató una disputa legal sobre su validez.
“Esto es una deportación sin rostro, sin justicia, sin pruebas. Es inaceptable en un Estado de derecho”, declaró un abogado que representa a 30 de los migrantes venezolanos encarcelados.
Bukele: aliado clave para la agenda migratoria de Trump
Durante su visita, Noem se reunió con Nayib Bukele, quien ha sido elogiado por sectores conservadores de EE.UU. por su política de “mano dura” contra las pandillas. Bajo el régimen de excepción vigente desde hace tres años, más de 84.000 personas han sido arrestadas en El Salvador, muchas de ellas sin juicio ni evidencia clara.
“Noem vino a mostrar lo que pasa cuando cruzas la frontera ilegalmente”, dijo un funcionario estadounidense. “Queremos que esto sea un mensaje claro para todos”.
¿Y los derechos humanos?
Organismos internacionales han denunciado que el CECOT y otras prisiones salvadoreñas operan con serias violaciones a los derechos humanos. Los presos carecen de acceso a abogados, visitas familiares o atención médica adecuada. No hay condenas formales, solo detenciones indefinidas.
La visita de Noem, además, fue utilizada como propaganda. Al concluir su recorrido, la secretaria afirmó: “Esta relación sin precedentes con El Salvador será un modelo para otros países”.






