Pete Hegseth asumió como secretario de Defensa en el Pentágono tras ser confirmado por el Senado el pasado viernes. Entre sus primeros desafíos está abordar la directiva del presidente Donald Trump de fortalecer la presencia militar en la frontera sur y evaluar la posibilidad de involucrar a las fuerzas en activo en tareas de aplicación de la ley, lo que podría implicar cambios en las actuales políticas.
También deberá enfrentar decisiones relacionadas con el presupuesto del Pentágono, actualmente de 850 mil millones de dólares, y determinar el futuro de los fondos destinados a la asistencia militar a Ucrania, suspendidos en su mayoría por una orden del Departamento de Estado.
Además, Hegseth tendrá la tarea de implementar la eliminación de programas de diversidad, equidad e inclusión (DEI) en el Departamento de Defensa, siguiendo una orden ejecutiva de Trump.
Estas medidas incluyen la revisión de políticas relacionadas con la participación de las mujeres en roles de combate y el acceso a servicios de salud reproductiva para el personal militar. En cuanto al apoyo a Ucrania, la administración Trump deberá decidir el uso de los fondos restantes autorizados por el Congreso para asistencia militar.
Hegseth también tendrá que gestionar asuntos relacionados con el despliegue de tropas y recursos en Medio Oriente, así como apoyar iniciativas diplomáticas, como el alto al fuego en Gaza.
Según reportes, el nuevo secretario está evaluando cómo equilibrar estas prioridades con la reorganización interna del Pentágono y el cumplimiento de las políticas de la actual administración, que buscan reducir el gasto y redirigir los enfoques estratégicos del ejército.






