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“Un buque de retroalimentación”: La tormenta de fuego que devora a Francia y desafía a los bomberos

Europa se posiciona como el continente que se calienta más rápido a nivel global, con un ritmo que duplica el promedio mundial, según datos del Servicio de Cambio Climático Copernicus de la Unión Europea y la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Este fenómeno térmico, aunado a una sequía generalizada, provocó en junio las temperaturas más altas de las que se tiene registro en Europa occidental, impulsando megaincendios incontrolables en el suroeste de Francia y en España.

En la región francesa de Gironda, al oeste de Burdeos, un voraz incendio ha calcinado 420 kilómetros cuadrados (162 millas cuadradas) —una superficie cuatro veces superior al tamaño de París— y ha forzado la evacuación de 220,000 personas. El siniestro adquirió una dinámica impredecible al generar fenómenos meteorológicos propios conocidos como pyroCb o pirocumulonimbos, una tormenta de fuego que complica el combate directo de las brigadas de rescate.

¿Qué es un pirocumulonimbo y cómo altera el combate contra las llamas?

El fuego que afecta a la costa atlántica francesa generó un pirocumulonimbo registrado a las 18:20 horas de un viernes, dos días después del inicio del siniestro. Theodore M. Giannaros, meteorólogo especializado en incendios del Observatorio Nacional de Atenas, explicó que este evento se origina cuando el calor extremo y el humo denso ascienden velozmente hacia la atmósfera, formando una densa nube de tormenta cargada de electricidad.

“Imaginen una fogata tan grande y caliente que el humo que se eleva de ella se convierte en una nube como la de una tormenta. Eso es un pyroCb: una nube de tormenta nacida del calor intenso que produce un incendio forestal”, precisó el especialista Giannaros.

Para que este fenómeno ocurra, se requiere aire muy caliente y árido cerca del suelo junto a masas de aire fresco y húmedo en la parte superior. Al ascender, el vapor de agua se condensa sobre las partículas de ceniza y, al superar el nivel de congelación, se forman cristales de hielo que colisionan, separando cargas eléctricas y generando rayos.

Asimismo, la nube altera la dinámica del viento, atrayendo ráfagas intensas hacia la base y expulsando corrientes descendentes hacia la superficie. Esta retroalimentación genera giros inesperados en las llamas, columnas rotatorias de fuego e imposibilita el cálculo de las rutas de avance, cerrando las vías de escape para los bomberos y obligando a priorizar la evacuación de las comunidades.

Pirocumulonimbos en Europa: Un fenómeno inusual alimentado por la crisis climática

Las apariciones de estas tormentas de fuego habían sido históricamente reportadas de forma predominante en Canadá —donde tan solo en 2023 se registraron 142 eventos de este tipo— y en Australia. En Europa, Portugal registró un episodio en 2017, y actualmente Francia se suma a esta lista de incidencias debido al calentamiento acelerado del continente desde la década de 1980.

A pesar de que los científicos del proyecto europeo de investigación ROSETTA estudian las tendencias a largo plazo de estos eventos, especialistas advierten que las condiciones secas aumentan la frecuencia de estas nubes, las cuales funcionan como sistemas meteorológicos independientes que dirigen la dirección del fuego.

Evacuaciones masivas y barreras militares en Gironda

Ante el retorno del calor y la baja en la humedad, las autoridades francesas ordenaron este martes la evacuación preventiva de casi 4,000 personas en zonas turísticas de la costa atlántica, abarcando campos de acampada, residencias turísticas y parques en torno al balneario de Lacanau, incluyendo el municipio de Lacanau-Océan y los márgenes del lago. En conjunto, las conflagraciones en Francia y España acumulan cerca de 330,000 personas evacuadas.

Aunque la superficie calcinada en Gironda se mantuvo en 420 kilómetros cuadrados tras una noche estable, las autoridades calificaron el incendio como “estabilizado, no fijo”, manteniendo la alerta por rebrotes. Eric Brocardi, portavoz de la federación nacional de bomberos de Francia, confirmó para BFMTV que mantendrán la ofensiva operativa pese a que el servicio meteorológico nacional situó a Gironda en alerta amarilla con temperaturas de 33 a 35 grados Celsius.

Para frenar el avance del fuego a lo largo de su perimétro, ingenieros militares y equipos de prevención reanudaron la construcción de cortafuegos, logrando completar 103 kilómetros (64 millas) de barreras físicas. La prefectura reportó un saldo de 93 bomberos heridos durante las maniobras. Asimismo, se mantiene cerrado un tramo de la autopista A63 y suspendido el tráfico ferroviario al sur de Burdeos, a excepción de la ruta hacia Tolosa. En lo que va del año, el Ministerio del Interior de Francia contabiliza más de 1,160 kilómetros cuadrados calcinados en todo su territorio.

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