Los inversores de Walmart votaron en contra de una propuesta impulsada por un grupo de accionistas en la que se solicitaba a la compañía elaborar un informe detallado sobre cómo el uso de la inteligencia artificial (IA) está afectando el bienestar de su plantilla laboral. La resolución se dio a conocer de acuerdo con los resultados preliminares de la votación efectuada durante la junta general anual de accionistas de la corporación minorista.
La propuesta rechazada fue presentada por el inversor United for Respect. Esta iniciativa surgió en medio de una intensa competencia comercial en la que Walmart busca dominar el sector del comercio electrónico frente a Amazon, estableciendo como meta la entrega de pedidos a los clientes en un plazo máximo de 30 minutos.
Trabajadores denuncian presión; la empresa defiende el uso responsable
Durante la asamblea, la propuesta contó con el testimonio a favor de Ava Williams, empleada del turno nocturno en una sucursal de Spokane, Washington. La trabajadora afirmó haber intentado alertar en diversas ocasiones sobre las afectaciones que generan los estándares laborales dictados por algoritmos.
“Se espera que cumplamos plazos imposibles”, denunció Williams, asegurando que las métricas impulsadas por la IA provocan “lesiones, agotamiento y una alta rotación de personal”. Asimismo, acusó que la presión lleva a los empleados a saltarse pasos de control como la desinfección de estanterías o la revisión de productos caducados, concluyendo que “no hay ninguna responsabilidad por las herramientas que ahora afectan a nuestra seguridad”.
En contraste, la postura oficial de la empresa defendió la implementación tecnológica. Josh Allen, responsable de formación de primera línea de Walmart, sostuvo durante el evento anual Associates Week que la filosofía de la compañía se fundamenta en “el uso responsable y el criterio humano”. Allen argumentó ante los asistentes que “el aprendizaje de la IA debería generar confianza, no presión”.
Automatización masiva y reducción de costos
Walmart se posiciona como el mayor empleador privado de los Estados Unidos, con una plantilla de aproximadamente 1.6 millones de trabajadores, según los datos de su reporte anual de 2026. Actualmente, la empresa ejecuta una agresiva estrategia de inversión en IA y automatización que incluye:
- Gestión de tiendas: Implementación de sistemas de inventario “autocorregibles” para supervisar y reponer mercancías, junto con modelos de previsión predictiva de la demanda.
- Logística y distribución: Hacia finales del año pasado, la empresa reportó que más del 60% de sus tiendas son abastecidas por centros de distribución automatizados, mientras que más del 50% del volumen de cumplimiento de pedidos de comercio electrónico se realiza mediante procesos automatizados.
- Control de calidad: Uso de herramientas de capacitación basadas en IA, como el sistema mostrado a los medios en un Sam’s Club de Arkansas, el cual evalúa mediante fotografías la calidad de las tartas horneadas y la precisión de sus decoraciones.
Esta transición tecnológica ha entregado resultados financieros clave para la compañía. De acuerdo con el director financiero, John David Rainey, las inversiones han propiciado una reducción constante de los costos de envío, los cuales ligan varios trimestres con descensos cercanos al 30%. Asimismo, en mayo se informó que las ventas bajo la modalidad de entrega rápida registraron un incremento interanual superior al 50% durante el primer trimestre.
Rechazan también informe sobre políticas migratorias
Los resultados preliminares de la junta de accionistas revelaron que esta no fue la única iniciativa desestimada. Los inversores también votaron en contra de una propuesta que exigía la presentación de un reporte enfocado en evaluar cómo las modificaciones a las políticas de inmigración y la aplicación de las mismas en los Estados Unidos, bajo la administración del presidente Donald Trump, podrían generar afectaciones en las operaciones comerciales de Walmart.
Con información de Reuters






