De acuerdo con los datos oficiales de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el país generó 551,651 empleos en su comparación anual respecto al mismo periodo de 2025. Aunque la cifra muestra un saldo positivo en términos absolutos, representa el ritmo de crecimiento más bajo a tasa anual desde 2011, año en el que se reportó la creación de 534,469 puestos de trabajo.
Este estancamiento es el reflejo directo de una desaceleración estructural de la actividad productiva. Durante el mismo periodo de referencia, el Producto Interno Bruto (PIB) de México se contrajo 0.6% real con cifras ajustadas por estacionalidad, acumulando tres caídas en los últimos seis trimestres e impactando la calidad de las nuevas contrataciones.
El espejismo del desempleo bajo: La informalidad como refugio
A primera vista, la tasa de desempleo abierto se ubicó en un 2.55% al cierre del trimestre, consolidándose como el dato más bajo de los últimos cuatro periodos. Sin embargo, los especialistas de la industria financiera advierten que este indicador es un espejismo macroeconómico.
“La tasa se mantiene baja porque la informalidad absorbe a la población que no encuentra oportunidades suficientes en el empleo formal”, puntualiza Gabriela Siller, directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base.
Las estadísticas respaldan este diagnóstico: mientras que el sector informal sumó a 583,153 personas, el empleo formal —aquel que otorga acceso a la seguridad social y prestaciones de ley— registró un descenso neto de 31,502 plazas laborales. Con esto, la tasa de informalidad laboral escaló del 54.31% al 54.78% en el último año, precarizando el sustento de más de la mitad de los trabajadores del país.
Reformas sin motor: La economía no genera puestos de calidad
Para los organismos de la sociedad civil encargados de evaluar las políticas de desarrollo, el marco regulatorio actual no ha sido suficiente para contrarrestar la falta de inversión productiva en infraestructura. Rogelio Gómez Hermosillo, presidente ejecutivo de Acción Ciudadana Frente a Pobreza, señala que el dinamismo del sistema laboral lleva al menos doce meses con un freno evidente.
“Lamentablemente el sistema laboral no se ha movido, o sea, las reformas laborales están bien, pero no se mueve porque la economía no está generando los trabajos de calidad que necesitamos y tenemos a la mayoría de la gente o en exclusión o sin empleo”, advierte Gómez Hermosillo.
Por su parte, Fernando Bermúdez Pire, director de Relaciones Corporativas de ManpowerGroup, califica la situación como un “círculo vicioso” que fragmenta los salarios, deprime la competitividad e impide el avance de la recaudación fiscal. Bermúdez puntualiza que es imperativo diseñar mecanismos de contratación formal mucho más flexibles que se adapten a las necesidades reales de los sectores comerciales.
Récord histórico de personas que abandonan el mercado de trabajo
Un componente crítico que encendió las alertas del Inegi fue el comportamiento de la Población No Económicamente Activa (PNEA), que agrupa a quienes no realizan una actividad económica ni buscan activamente un empleo. Este sector sumó 1.1 millones de personas a tasa anual.
La variación interna revela una marcada brecha de género y cuidado social: la población disponible para trabajar se redujo, pero la población no disponible creció en 1.5 millones de individuos, impulsada principalmente por mujeres que debieron asumir de tiempo completo las labores domésticas o de atención a familiares vulnerables[cite: 1]. Con este incremento, el universo de mexicanos no disponibles alcanzó los 38.07 millones, la cifra más alta registrada en el país desde 2005, año en el que iniciaron los registros históricos de la ENOE.
¿Qué le depara a los sectores productivos el resto del año?
El panorama de los indicadores hacia el cierre de 2026 se vislumbra complejo. Axel Eduardo González Gómez, coordinador de datos del observatorio México, ¿cómo vamos?, recalca que la baja participación de las mujeres y la persistencia de la informalidad constituyen las dos grandes fallas estructurales del modelo económico mexicano.
Al ser el empleo formal el único capaz de aportar un valor agregado robusto al PIB, la tendencia actual de informalización operará como un freno de mano permanente para el crecimiento del país, obligando al Estado a requerir inversiones de capital cada vez más costosas para mantener niveles mínimos de productividad general.






