En el marco del Día Mundial del Reciclaje, la compañía Coca-Cola FEMSA reafirmó el papel estratégico de la economía circular como un motor de desarrollo e innovación en la región. Bajo la premisa de que un envase vacío no representa el final de un producto, sino el inicio de una nueva cadena de valor, la empresa consolidó un modelo de negocio que conecta de forma directa a las comunidades con la industria manufacturera.
A través de SUSTENTAPET, su red de acopio de polietileno tereftalato (PET) con presencia en todos los países donde mantiene operaciones comerciales, la firma articuló un sistema integral que abarca la recolección, el procesamiento de reciclaje y la posterior reincorporación de materiales reciclados en nuevos empaques. Esta infraestructura busca ofrecer una solución tangible frente a los principales desafíos ambientales y de gestión de residuos en el continente.
Cifras récord y el factor humano en la recolección
“La circularidad del PET a escala requiere colaboración, infraestructura e innovación constante. Con SUSTENTAPET estamos avanzando hacia un modelo que no solo reduce residuos, sino que genera valor económico y social en las comunidades donde operamos”, afirmó José Castro, director de Abastecimientos Estratégicos de la compañía.
Durante el año 2025, esta plataforma de acopio logró recolectar un total de 123 mil 842 toneladas de PET. Con este volumen de procesamiento, la red se posicionó como una de las iniciativas corporativas más importantes para el impulso de la economía circular en toda Latinoamérica.
Más allá de la infraestructura técnica y la logística de materiales, el programa destaca por su enfoque social. El sistema opera como un mecanismo de inclusión que integra y fortalece el trabajo diario de los recicladores de base. Al incorporarlos en una estructura corporativa formal, se promueve su profesionalización y estabilidad económica dentro de una cadena de suministro sostenible.
El reto de la economía circular desde el hogar
El proceso industrial alcanza su objetivo final cuando la materia prima recuperada regresa de manera limpia al ciclo productivo, reduciendo la dependencia de resinas plásticas vírgenes derivadas del petróleo. Sin embargo, los directivos de la empresa enfatizaron que el éxito masivo de este esquema depende en gran medida de la participación de los consumidores en el hogar.
Especialistas en sustentabilidad señalan que la economía circular inicia desde el espacio doméstico a través de acciones cotidianas como la correcta separación de residuos y la disposición final de los envases en los canales de reciclaje autorizados. Estas prácticas permiten que los materiales mantengan su pureza técnica y puedan reincorporarse con éxito a los procesos de reciclaje de grado alimentario, disminuyendo la huella de carbono de la industria de bebidas.






