En el marco de la celebración del Día del Niño y la Niña, más de 230 mil personas, entre menores, padres de familia, adolescentes y adultos mayores, se congregaron en la plancha del Zócalo de la Ciudad de México para asistir al concierto más grande de la compañía chilena 31 Minutos en territorio nacional.
Desde antes del mediodía, familias procedentes de diversas entidades como Tlaxcala, Hidalgo y el Estado de México llegaron al corazón de la capital. Con disfraces, peluches en mano y bajo la sombra de sombrillas para mitigar el fuerte calor, miles de pequeños esperaron la salida de sus personajes favoritos al escenario.
Un espectáculo de música, comedia y reflexión
El show comenzó a las 19:08 horas, luego de que Tulio Triviño y Juanín introdujeran el famoso noticiero. El espectáculo estuvo lleno de momentos memorables, comenzando con la interpretación de Señora, devuélvame la pelota o si no, no sé qué haré, que provocó que el Zócalo cantara a una sola voz.
Uno de los momentos más emotivos de la noche fue el homenaje al cantautor Juan Gabriel con el tema Diente blanco, no te vayas, que hizo vibrar a los asistentes. Además, el show abordó una peculiar invasión extraterrestre encabezada por el general Sirulio, la cual fue detenida gracias a la intervención de Calcetín con Rombos Man, quien recordó a los asistentes que “todo niño tiene derecho a no ser esclavizado por otro planeta”.
El repertorio incluyó éxitos como Mi muñeca me habló, Equilibrio espiritual de Freddy Turbina, y cerró con broche de oro con Yo nunca vi televisión, canción con la que Tulio Triviño celebró la amistad ante un Zócalo iluminado por fuegos artificiales.
Economía y convivencia familiar en el corazón de la capital
El evento no solo representó una fiesta cultural, sino también un motor para el comercio local. Comerciantes como Ernesto López aprovecharon la ocasión para ofrecer recuerdos, llaveros y artículos alusivos a los personajes de la serie. López señaló que al terminar su jornada se uniría a su familia frente al escenario.
Por su parte, la abuela de Samantha, una maestra jubilada proveniente de Los Reyes La Paz, resaltó el valor educativo y la calidad del programa: “Como docente, uno tiene que ver lo que están diciendo, lo que están proyectando y si es bueno para los alumnos o hijos”.






