La compañía energética Iberdrola notificó a la Comisión Nacional del Mercado de Valores de España la venta total de su filial Iberdrola México al corporativo Cox, en una operación valorada en 4 mil millones de dólares.
Enrique Riquelme, presidente de Cox, destacó que esta adquisición responde a la visión del Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, cuyo objetivo es transformar la gestión de la energía y el agua en políticas de Estado que garanticen un desarrollo inclusivo y sostenible para el país.
Alineación con las prioridades del Gobierno
Tras la formalización de la compra, Riquelme subrayó que la estrategia de Cox está totalmente alineada con las directrices de la actual administración mexicana, centrada en tres pilares fundamentales:
- Seguridad energética.
- Soberanía hídrica.
- Infraestructura estratégica: Inversión de largo plazo bajo un marco regulatorio claro, transparente y capaz de atraer capital internacional.
Confianza en la actual administración
El presidente de Cox resaltó la confianza de la empresa en la gestión de la presidenta Sheinbaum y su equipo de trabajo, a quienes calificó como ejemplares en el desarrollo de este proceso. Esta postura marca un nuevo capítulo tras las tensiones que Iberdrola enfrentó durante el sexenio anterior bajo la gestión del expresidente Andrés Manuel López Obrador, consolidando ahora una etapa de transición en el sector eléctrico y de infraestructura en México.






