Japón acordó la importación de un millón de barriles de crudo provenientes de México. La entrega, prevista para julio de 2026, responde al intento de Tokio por diversificar sus fuentes de energía frente al recrudecimiento del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán, situación que amenaza el tránsito logístico en el Estrecho de Ormuz.
El acuerdo se consolidó tras una conversación telefónica sostenida este martes entre la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, y la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo. Ambas mandatarias coincidieron en la necesidad de reforzar la cooperación bilateral en materia energética para mitigar los impactos económicos globales derivados de la inestabilidad en Medio Oriente.
Pemex exportará “excedentes” a petición de Tokio
La presidenta Sheinbaum confirmó que la petrolera estatal Pemex será la encargada de realizar la exportación. Durante su mensaje, precisó que este envío no compromete la soberanía energética del país, ya que se trata de excedente de crudo que no es procesado actualmente por el sistema nacional de refinerías.
“Se ha exportado muchas veces, no es la primera vez”, puntualizó la mandataria, subrayando que la operación busca paliar las dificultades que enfrenta Japón para recibir hidrocarburos a través de las rutas comerciales tradicionales afectadas por el conflicto bélico.
Importancia del Estrecho de Ormuz
El diario económico Nikkei destacó que la decisión de Japón es una medida preventiva ante el posible cierre o bloqueo del estrecho de Ormuz, un punto de paso vital por donde circula gran parte del petróleo mundial. Para Japón, que depende altamente de las importaciones, el petróleo mexicano representa una alternativa segura en un contexto de alta volatilidad geopolítica.
Con este acuerdo, México reafirma su papel como un actor relevante en el mercado energético internacional, aprovechando su capacidad de producción excedente para fortalecer lazos diplomáticos y comerciales con la tercera economía más grande del mundo.





