En su primera visita oficial a España desde que asumió el cargo en 2024, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, participó en la Cumbre de Líderes Progresistas, donde presentó una ambiciosa propuesta global: destinar el 10% del gasto mundial en armamento a un programa masivo de reforestación.
“En vez de sembrar guerra, sembremos paz, sembremos vida”, declaró la mandataria mexicana ante líderes como el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, el mandatario de Colombia, Gustavo Petro, y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. Sheinbaum argumentó que esta inversión permitiría a millones de personas reforestar millones de hectáreas anualmente.
Relaciones con España y reconciliación histórica
Respecto a la relación con España, Sheinbaum fue enfática al señalar: “No hay crisis diplomática, nunca ha habido”. Esta visita marca un paso significativo en el proceso de acercamiento entre ambas naciones, tras las tensiones iniciadas en 2019, cuando el anterior presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, solicitó al rey Felipe VI una disculpa por los “crímenes” de la conquista del siglo XVI.
En su intervención, la presidenta destacó la importancia de reconocer la fuerza de los pueblos originarios para la patria, un tema central en la agenda de reconciliación que busca abrir una “nueva etapa” basada en la superación de las represiones históricas sufridas por estas comunidades durante y después de la colonia.
Defensa de la democracia y política exterior
Bajo el lema de “defender la democracia con principios”, Sheinbaum invocó la definición de Abraham Lincoln al describirla como “el poder del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”.
Además, la presidenta mexicana elevó su voz en materia de política exterior con dos planteamientos claros:
- Programa global: La propuesta de convertir el gasto armamentista en un motor de recuperación ambiental.
- Postura regional: La creación de una declaración en contra de la intervención militar en Cuba, abogando por que prevalezca el diálogo y la paz.
Como muestra de su compromiso con este foro internacional, la presidenta Sheinbaum cerró su participación con el ofrecimiento formal para que México sea la sede de la próxima edición de esta cumbre de líderes progresistas.






