El frágil equilibrio de la economía global volvió a tambalearse este sábado. La Guardia Revolucionaria de Irán dio marcha atrás a la reapertura del Estrecho de Ormuz, advirtiendo que cualquier intento de tránsito será considerado “cooperación con el enemigo” y objeto de ataques inmediatos. La medida es una represalia directa ante el mantenimiento del bloqueo naval de Estados Unidos sobre los puertos iraníes.
El cierre de esta vía, por donde cruza una quinta parte del petróleo mundial, amenaza con disparar nuevamente los precios de los combustibles y agravar la crisis energética que sacude a los mercados internacionales, justo cuando la guerra entra en su octava semana.
Ataques directos a buques mercantes
La escalada no quedó solo en advertencias. La Agencia de Operaciones de Comercio Marítimo (UKMTO) del ejército británico reportó que lanchas cañoneras iraníes abrieron fuego contra un petrolero, mientras que un proyectil impactó un buque portacontenedores.
India ya ha convocado al embajador iraní tras el ataque a dos de sus mercantes. Por su parte, el mando militar de la República Islámica fue tajante: “El control del Estrecho de Ormuz ha vuelto a una estricta gestión de las fuerzas armadas”.
El pulso entre Donald Trump y el Ayatolá
Para el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el bloqueo busca estrangular la economía iraní tras el fracaso de las negociaciones en Pakistán. Trump aseguró este sábado que el bloqueo “se mantendrá plenamente en vigor” hasta alcanzar un acuerdo definitivo sobre el programa nuclear de Teherán.
Desde la otra acera, el nuevo líder supremo de Irán, el ayatolá Mojtaba Jamenei, emitió sus primeras declaraciones desde que asumió el cargo, afirmando que su marina está lista para “infligir amargas derrotas” a sus adversarios.
¿Qué sigue para la economía y la paz?
Mientras los precios del petróleo reaccionan con volatilidad, mediadores paquistaníes trabajan a contrarreloj para organizar una nueva ronda de negociaciones directas antes de que el actual alto el fuego expire el próximo miércoles.
Sin embargo, el panorama es sombrío. Irán ha calificado el bloqueo estadounidense como una violación a la tregua y exige el pago de tarifas y certificados de tránsito bajo sus propias condiciones para permitir cualquier flujo comercial.





