El último refugio de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, no era una guarida improvisada. En el complejo La Loma, ubicado a solo dos kilómetros del Country Club de Tapalpa, Jalisco, se erige una cabaña que combina el lujo extremo con el exotismo: una propiedad que servía como casa alterna y centro de operaciones para sus fuerzas especiales.
El interior del refugio: Entre el lujo y la devoción
Al ingresar al inmueble, que muestra huellas de la reciente refriega, lo primero que salta a la vista es la mezcla de opulencia y fe. En el cuarto principal, la cama permanece tendida, pero el piso revela el nivel de excentricidad del capo: un tapete confeccionado con la piel original de un tigre de bengala.
La decoración de la estancia principal sigue una línea de taxidermia y simbología religiosa:
- Trofeos de caza: Tres cabezas cuelgan de las paredes (una cebra, una gacela y un venado), además de lámparas fabricadas con cornamentas.
- Altares: Una estatua de tamaño natural de San Judas Tadeo custodia un pasillo, junto a un grabado de la Virgen de Guadalupe, elementos que contrastan con los vidrios rotos por impactos de proyectiles.
La Loma: El negocio fachada del CJNG
El núcleo habitacional de La Loma consta de al menos 20 cabañas rodeadas de bosque. Sin embargo, este lugar ya estaba bajo la lupa internacional. Desde 2020, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de EE. UU. incluyó a este complejo, junto con Las Flores y La Loma Tapalpa, en su lista de sanciones.
Según reportes de inteligencia, estos fraccionamientos operaban como negocios fachada para el lavado de dinero del CJNG y su brazo financiero, Los Cuinis. En estas transacciones inmobiliarias participó activamente Jessica Johanna Oseguera González, alias “La Negra”, hija del capo, quien cumplió una condena en Estados Unidos por estos delitos.
El rastro de la batalla en Tapalpa
El camino empedrado que conecta la carretera Tapalpa-San Gabriel con las cabañas aún exhibe las cicatrices del operativo del domingo pasado. Vehículos calcinados y unidades con las bolsas de aire detonadas bloquean parcialmente el paso, restos de lo que fueron las barricadas de las “Fuerzas Especiales de El Mencho”.
Uno de los hallazgos más distintivos entre los restos es un termo grabado con las iniciales “GV”, presuntamente perteneciente a uno de los escoltas de élite que fallaron en su misión de proteger al líder criminal antes de su deceso durante el traslado médico.






