El gobierno de Estados Unidos anunció sanciones contra diez personas y entidades de Irán y Venezuela por supuesta participación en el comercio de drones y actividades relacionadas con el desarrollo del programa de misiles balísticos de Irán.
Las sanciones incluyen a una empresa venezolana y a su presidente, acusados de adquirir drones fabricados en Irán, así como a ciudadanos iraníes implicados en la obtención de materiales químicos empleados en la fabricación de misiles. La medida también afecta a individuos y compañías vinculadas al grupo Rayan Fan, previamente sancionado por el gobierno estadounidense.
El Departamento del Tesoro señaló que esta acción forma parte de los esfuerzos para reforzar las sanciones de Naciones Unidas contra Irán, en relación con su programa nuclear. Aunque Teherán sostiene que dicho programa tiene fines pacíficos, la administración del presidente Donald Trump retomó la estrategia de “máxima presión”, la cual contempla sanciones financieras y acciones militares selectivas. Este enfoque se intensificó luego de enfrentamientos recientes entre Israel e Irán.
En ese contexto, el mandatario advirtió que podrían llevarse a cabo nuevos ataques si Irán intenta restaurar su capacidad nuclear.
El subsecretario del Tesoro para Terrorismo e Inteligencia Financiera, John K. Hurley, explicó que las sanciones buscan impedir el acceso del sector militar iraní al sistema financiero de Estados Unidos.
Por su parte, el Departamento de Estado manifestó preocupación por la transferencia de armamento desde Irán hacia América Latina, particularmente hacia Venezuela, señalando que esto representa una amenaza directa para los intereses estadounidenses en la región. El anuncio se realizó tras una reunión entre Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, celebrada esta semana en Florida.



