Un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) advierte que la inteligencia artificial podría profundizar las desigualdades entre países ricos y pobres, si no se aplican políticas para garantizar un acceso equitativo a sus beneficios.
El reporte, publicado el martes, señala que mientras las naciones desarrolladas están bien posicionadas para adoptar tecnologías de IA, muchas otras carecen de acceso a recursos básicos como energía, conectividad a internet y educación técnica. La situación ha sido comparada con la “Gran Divergencia” de la revolución industrial, cuando la modernización benefició principalmente a los países occidentales.
El informe señala que la mayoría de las iniciativas relacionadas con inteligencia artificial han estado enfocadas en productividad y competitividad económica. Sin embargo, los impactos sociales y humanos representan desafíos mayores, sobre todo para comunidades que enfrentan barreras de acceso a infraestructura tecnológica.
El riesgo de que poblaciones desplazadas, personas mayores o habitantes de zonas rurales queden excluidos de una economía impulsada por la IA está presente, especialmente si no se incluyen en los sistemas de datos que alimentan estos modelos.
Según el PNUD, la IA tiene el potencial de generar valor público a través de aplicaciones en sectores clave como la salud, la agricultura y la prevención de desastres. No obstante, también plantea riesgos como el aumento del consumo de energía en centros de datos, el uso de IA en ciberataques, la propagación de desinformación mediante contenidos manipulados y la reproducción de sesgos en sistemas automatizados.
En ese contexto, el informe recomienda a los gobiernos invertir en infraestructura digital, educación, formación técnica y regulación efectiva, para asegurar que los beneficios de la IA se distribuyan de forma justa y se proteja a las comunidades más vulnerables ante posibles disrupciones.






