Chile celebró elecciones presidenciales y legislativas en un contexto de voto obligatorio, con la seguridad y la migración como temas centrales de campaña. El proceso electoral también definirá la composición completa de la Cámara de Diputados, conformada por 155 escaños, y 23 de los 50 senadores en siete regiones del país.
Ocho candidatos presidenciales participaron en la jornada, que transcurrió sin incidentes relevantes en las principales ciudades del país. Entre los postulantes, destacan Jeannette Jara, exministra de Trabajo, por la coalición oficialista, y José Antonio Kast, del Partido Republicano, identificado con la derecha conservadora. Según las encuestas previas a la elección, ambos lideran las preferencias sin superar el 30% de apoyo, lo que llevaría a una segunda vuelta programada para el 14 de diciembre.
Esta elección representa la primera ocasión en que se aplica el voto obligatorio en elecciones presidenciales en Chile, tras una reforma legal de 2022. La normativa contempla sanciones económicas para quienes no participen, con multas de hasta 100 dólares. El presidente saliente, Gabriel Boric, acudió a votar en Punta Arenas acompañado de su hija, mientras que los principales candidatos votaron en diversas comunas del país.
Entre ellos, Evelyn Matthei y Johannes Kaiser también expresaron confianza en alcanzar la segunda vuelta. Kaiser indicó que respaldará a cualquier opción opositora que enfrente a Jara en un eventual balotaje.
La campaña se ha centrado en tres ejes: seguridad, migración y economía. Todos los aspirantes han propuesto reforzar las instituciones policiales, legislar contra el crimen organizado y controlar el ingreso de migrantes irregulares, estimados en más de 300 mil. Kast ha reiterado su intención de expulsar a todas las personas en situación migratoria irregular. Jara, por su parte, plantea fortalecer el control fronterizo y crear un registro nacional de extranjeros.
En economía, las propuestas difieren entre un modelo de Estado mínimo, defendido por Kast y Kaiser, y políticas de expansión social impulsadas por Jara, incluyendo un salario mínimo de 750 mil pesos chilenos. Matthei propone crecimiento sostenido, creación de empleos formales y recortes a la burocracia estatal.





