La Marina de Israel interceptó la Flotilla Global Sumud que zarpó desde Barcelona con más de 40 embarcaciones y alrededor de 450 activistas, cuyo objetivo era romper el bloqueo a la Franja de Gaza.
El operativo se desarrolló entre la noche del miércoles y el jueves, cuando soldados abordaron la mayoría de los barcos, detuvieron a docenas de personas —entre ellas legisladores europeos y figuras públicas como Greta Thunberg y la exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau— y anunciaron su deportación a Europa. Según el Ministerio de Relaciones Exteriores israelí, sólo un barco permanecía “a distancia” y sería interceptado si se acercaba a la zona bloqueada.
Los organizadores informaron que al menos 39 embarcaciones fueron detenidas, mientras que las transmisiones en vivo realizadas por activistas mostraron el momento en que fuerzas israelíes se aproximaron con cañones de agua y luces potentes antes de abordar.
La flotilla trasladaba una cantidad simbólica de ayuda humanitaria, aunque los participantes señalaron que la acción buscaba principalmente denunciar el asedio israelí y establecer un corredor marítimo de asistencia hacia Gaza. Israel calificó la operación como una “provocación” y afirmó que la ayuda será distribuida por canales oficiales.
La intercepción provocó protestas en ciudades como Roma, Estambul, Atenas y Buenos Aires, además de enfrentamientos entre manifestantes y policías en Bolonia, Italia, donde el mayor sindicato del país convocó una huelga general. Gobiernos de Turquía, Pakistán y Colombia condenaron la acción israelí, mientras que países europeos como Francia, Polonia e Italia iniciaron gestiones diplomáticas para la repatriación de sus ciudadanos.
El presidente colombiano, Gustavo Petro, anunció la expulsión de la delegación diplomática de Israel y la suspensión del acuerdo de libre comercio bilateral en respuesta a lo ocurrido. Israel reiteró que el bloqueo marítimo busca impedir el ingreso de armas a Gaza, mientras que críticos lo califican como una medida de castigo colectivo.






