¿Sabías que la Ciudad de México concentra más de 5 millones de vehículos particulares? De acuerdo con registros de la Secretaría de Movilidad, cada día, más de 30 millones de traslados saturan calles y avenidas, lo que convierte al tráfico en uno de los mayores retos urbanos.
Frente a este panorama, los pasos a desnivel se han convertido en una de las herramientas más efectivas para agilizar los trayectos y reducir embotellamientos en puntos neurálgicos, principalmente aquellas zonas que conectan a la CDMX con zonas conurbadas.
¿Qué es un paso a desnivel?
Un paso a desnivel —también llamado paso deprimido o paso elevado, según su diseño— permite que una vía principal continúe su flujo sin detenerse en una intersección, al pasar por debajo o por encima de otra calle.
Ingenieros y urbanistas coinciden en que, cuando se planifican de manera integral, estas obras logran disminuir de forma significativa los tiempos de traslado y la emisión de contaminantes, al evitar el constante arranque y frenado de los automóviles.
“Estas infraestructuras no solo agilizan la movilidad; también aportan beneficios ambientales al reducir la quema innecesaria de combustible”, explica Jorge Aguilar, especialista en transporte urbano de la UNAM.
Tres casos que cambiaron la movilidad capitalina
En la última década, la Ciudad de México ha puesto en marcha diversos proyectos de este tipo, con resultados palpables para conductores y usuarios del transporte público.
- Paso a desnivel Río Churubusco – Calzada de Tlalpan
- Localizado en una de las intersecciones más transitadas del sur, este paso deprimido conecta la zona oriente con vialidades primarias como Viaducto Tlalpan y Eje 8 Sur. Desde su inauguración, automovilistas reportan una reducción de hasta 30 por ciento en los tiempos de recorrido durante las horas de mayor afluencia, al eliminar los semáforos en el cruce.
- Paso a desnivel Mixcoac – Insurgentes
- Parte del Circuito Interior, esta obra de gran envergadura desahoga el flujo proveniente de Insurgentes Sur hacia el poniente de la ciudad. Su diseño de doble túnel y carriles amplios ha permitido un tránsito continuo que antes se veía frenado por semáforos y giros a la izquierda. Comerciantes y vecinos de la zona aseguran que el tránsito pesado en calles secundarias se redujo considerablemente.
- Paso a desnivel Periférico Sur – Viaducto Tlalpan
Este nodo vial es vital para quienes ingresan o salen de la capital rumbo a Cuernavaca o la autopista México-Acapulco. Con la obra, la incorporación al Periférico dejó de ser un cuello de botella, especialmente en fines de semana y temporadas vacacionales. Autoridades locales estiman que los embotellamientos en la zona se han reducido de manera sostenida, aún en periodos de alta demanda.
Retos y perspectivas, se requieren más proyectos urbanísticos
Aunque los pasos a desnivel son bien recibidos por gran parte de los automovilistas, especialistas advierten que no deben considerarse la única solución al problema del tráfico. “Son una pieza más del rompecabezas. Si no se acompaña de un transporte público eficiente y de opciones de movilidad activa, la ciudad puede volver a saturarse en pocos años”, señala Aguilar.
La capital ya avanza en ese sentido con corredores de transporte masivo, ciclovías y políticas de peatonalización en zonas céntricas. Sin embargo, la experiencia de estos tres proyectos demuestra que, cuando se integran a una estrategia más amplia, los pasos a desnivel ofrecen beneficios tangibles: menor tiempo de traslado, ahorro en combustible, y una reducción en las emisiones contaminantes.
Con una población y parque vehicular en crecimiento constante, la Ciudad de México seguirá apostando por soluciones de ingeniería que, como estos pasos a desnivel, permitan a millones de personas llegar a su destino de forma más rápida y segura.






