Autoridades federales informaron sobre la desarticulación de una red de robo de combustible en México que operaba en Ciudad de México, Estado de México y Querétaro. En la operación se detuvo a 32 personas y se incautaron 12 inmuebles, 21 camiones, 14 semirremolques, armas, dinero en efectivo y especies animales exóticas.
El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, explicó que esta acción fue resultado de seis meses de investigaciones y labores de inteligencia. Entre las personas detenidas se encuentra una mujer señalada por presuntamente establecer vínculos con funcionarios y otra persona acusada de crear documentos falsos para acreditar la legalidad del combustible.
La red utilizaba perforaciones ilegales en ductos para extraer gasolinas y gas, que posteriormente eran almacenados y distribuidos de manera irregular a estaciones de servicio. Las autoridades también vincularon esta organización con una operación anterior realizada en marzo en el puerto de Tampico, donde se decomisaron 10 millones de litros de hidrocarburos.
En un seguimiento de esa investigación se localizó un predio en Saltillo, Coahuila, donde fueron recuperados otros dos millones de litros de combustible. En este lugar fueron detenidas 11 personas y se aseguraron cisternas, bombas, tanques y camiones.
El robo de combustible en México ha provocado pérdidas considerables para Petróleos Mexicanos (Pemex). Entre 2019 y 2024, la empresa reportó pérdidas por 3.758 millones de dólares debido a tomas clandestinas. En mayo, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos impuso sanciones a tres mexicanos vinculados al Cártel Jalisco Nueva Generación, acusados de dirigir una red dedicada al contrabando de hidrocarburos.
La DEA también incluyó a este grupo, junto con otros tres cárteles, en un informe donde señala que financian sus operaciones a través del robo de combustibles en la frontera con Texas.






