La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos convocó este jueves a su panel asesor independiente para discutir si las vacunas contra el COVID-19 requieren una actualización de cepas ante la posible evolución del virus.
Esta sesión se realiza tras una modificación en la política de refuerzos del gobierno de Donald Trump, que ahora limita la recomendación de nuevas dosis a personas mayores y a grupos de alto riesgo. Esta decisión plantea dudas sobre la elegibilidad de personas fuera de estos grupos, así como la cobertura de seguros y el acceso a vacunas para bebés no inmunizados.
Durante la reunión, los asesores científicos analizan si las versiones actuales de las vacunas, como las de Pfizer, Moderna y Novavax, continúan ofreciendo protección suficiente.
El enfoque se encuentra en determinar si las variantes dominantes, como LP.8.1, justifican una reformulación de las dosis utilizadas en campañas anteriores, las cuales se dirigieron principalmente a variantes de la familia JN.1.
Mientras la Organización Mundial de la Salud consideró que las vacunas existentes aún son adecuadas, la Agencia Europea de Medicamentos sugirió una posible actualización enfocada en la cepa más reciente.
El jefe de vacunas de la FDA, Vinay Prasad, afirmó que el objetivo es seleccionar una cepa adecuada para futuras dosis, aunque la agencia no ha expresado una preferencia específica.
En paralelo, subrayó la intención de permitir que la evidencia científica determine los tiempos de cambios en la formulación. Una vez emitida la recomendación técnica por parte de la FDA, el siguiente paso será la reunión del comité de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) en junio, el cual decidirá a quiénes se ofrecerán las vacunas durante el otoño.






