Autoridades militares y civiles realizaron este domingo las honras fúnebres de los 11 soldados que murieron durante un ataque armado mientras ejecutaban una operación contra la minería ilegal en la provincia amazónica de Orellana, cerca de la frontera con Colombia. El Ejército ecuatoriano señaló que los efectivos fueron emboscados con explosivos, armas largas y granadas, en una de las agresiones más letales contra fuerzas armadas registradas en la región en los últimos años.
Los cuerpos de los militares, pertenecientes a la Brigada de Selva 19 Napo, fueron velados en una ceremonia celebrada en la Escuela Superior Militar Eloy Alfaro, en el norte de Quito. Tras el acto oficial, los féretros serían trasladados a las distintas provincias de origen de los soldados. La Fiscalía de Ecuador inició una investigación por el delito de terrorismo, mientras que el Gobierno declaró duelo nacional y otorgó a los fallecidos el título de “héroes nacionales”.
El Ejército atribuyó el ataque a una estructura armada conocida como Comandos de la Frontera, conformada por disidencias de las extintas FARC. Las autoridades colombianas y ecuatorianas vinculan a esta organización con actividades ilegales como narcotráfico y minería no autorizada en los departamentos colombianos de Putumayo y Nariño. Por su parte, representantes del proceso de paz en Colombia afirmaron que la organización negó su participación en el hecho, aunque las autoridades pidieron cautela ante dichas declaraciones.





