El gabinete de Israel votó el lunes a favor de asumir el control indefinido de la Franja de Gaza, un territorio del cual se retiró en 2005 tras décadas de ocupación. Aunque no se anunciaron detalles formales sobre la medida, funcionarios señalaron que cualquier expansión operativa no se llevará a cabo antes de la visita del presidente Donald Trump.
Este anuncio plantea nuevas interrogantes sobre el futuro político y administrativo de Gaza, además de aumentar la posibilidad de reinstalar asentamientos israelíes, impulsados por sectores afines al gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu.
La decisión se da en un contexto de conflicto intensificado desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, que dejó más de mil muertos en Israel y cientos de rehenes. Desde entonces, el ejército israelí ha lanzado una ofensiva que ya controla cerca del 50% del enclave, según informes militares.
Esta operación ha generado un desplazamiento masivo de la población y un saldo de más de 52,000 muertos, de acuerdo con autoridades de salud palestinas. En las últimas semanas, Israel retomó ataques tras una tregua temporal, interrumpiendo la ayuda humanitaria y agravando la crisis alimentaria y de servicios básicos en la región.
La comunidad palestina considera a Gaza como parte fundamental de un futuro Estado, una solución que cuenta con respaldo internacional.
Sin embargo, el restablecimiento de control israelí sobre el territorio podría dificultar aún más ese escenario. En años recientes, Hamás consolidó su poder en Gaza, estableciendo una administración local y enfrentando a Israel en múltiples conflictos. A pesar de las recientes bajas en su cúpula, algunos miembros del grupo han reaparecido en las calles tras el fin del último alto el fuego.






