El personal laico y religioso que participará en el próximo cónclave para elegir al sucesor del papa Francisco prestó juramento de secreto este lunes en la capilla Paulina del Vaticano. El grupo incluye desde personal médico, cocineros y conductores, hasta confesores multilingües y encargados de logística.
El cónclave comenzará el miércoles y se mantendrá bajo un estricto régimen de aislamiento, sin acceso a dispositivos de comunicación, como parte de las medidas para garantizar la confidencialidad del proceso.
Los cardenales que participarán en la elección del nuevo pontífice vivirán dentro del Vaticano, con acceso restringido a la capilla Sixtina. Según las reglas vaticanas, el incumplimiento del juramento de secreto conlleva la excomunión automática. Estas disposiciones fueron reforzadas por el papa Benedicto XVI tras las reformas introducidas originalmente por san Juan Pablo II en 1996.
El compromiso incluye la prohibición expresa de utilizar cualquier equipo de grabación, así como de revelar información sobre las votaciones o discusiones.
Mientras se realizaba el juramento, la Comisión Pontificia para la Protección de Menores publicó un mensaje dirigido a los cardenales, exhortándolos a considerar la crisis de abusos sexuales dentro de la Iglesia católica al momento de elegir al nuevo líder.
El organismo pidió a los participantes que prioricen la justicia para las víctimas, y recordó que la credibilidad de la institución depende de la transparencia y la responsabilidad. La elección del próximo papa será anunciada mediante la tradicional fumata blanca en la capilla Sixtina.






