Marvel Studios vuelve a la carga con “Thunderbolts”, una película que no solo retoma la tradición de los equipos disfuncionales del universo de superhéroes, sino que lo hace con una sensibilidad inesperada. Dirigida por Jake Schreier, el filme destaca no tanto por sus escenas de acción —aunque las tiene—, sino por un enfoque más íntimo, melancólico y emocional que lo acerca más al cine de autor que a los blockbusters que suelen dominar la cartelera.
Un crossover silencioso con el espíritu de A24
Aunque no es una coproducción oficial, “Thunderbolts” lleva el ADN de A24 en sus venas. Desde su equipo creativo —con colaboradores de series como Beef— hasta su banda sonora a cargo de Son Lux, hay una intención clara de romper con la fórmula Marvel. Sin embargo, este tono más introspectivo y estilizado no convierte automáticamente a la película en una obra indie, pero sí marca una diferencia palpable en la manera en que se abordan temas como la culpa, la apatía o la identidad.
Yelena Belova: el alma de la historia
Florence Pugh brilla con luz propia como Yelena Belova, consolidándose como una de las figuras más interesantes del MCU. Desde su primera escena, en la cima de un rascacielos, Yelena se muestra como una heroína emocionalmente rota, cansada de luchar sin sentido. Esa búsqueda de propósito y redención se convierte en el corazón de la película. Su relación con el Guardián Rojo (David Harbour) añade capas de calidez y comedia, en contraste con la oscuridad que los rodea.
Más “Oldboy” que “Avengers”
Con secuencias de acción coreografiadas con elegancia —como una brutal escena en un pasillo que homenajea a Oldboy— y un clímax ambientado más en la mente que en una ciudad en ruinas, “Thunderbolts” se atreve a explorar la interioridad de sus personajes. Este es un término poco común en el universo Marvel, pero aquí es esencial: la película se enfoca más en los demonios internos de los personajes que en amenazas cósmicas o villanos megalómanos.
Un grupo de inadaptados que funciona
La historia gira en torno a un grupo de exagentes y soldados desechados por el sistema: John Walker, Taskmaster, Bucky Barnes, y un misterioso personaje llamado Bob, interpretado con sutileza por Lewis Pullman. Juntos, no forman el típico equipo heroico. Son más bien un grupo de sobrevivientes arrastrando traumas y desconfianzas, lo cual los hace humanos y cercanos.
¿El regreso de Marvel?
A pesar de su tono más contenido, “Thunderbolts” no olvida que es una película de Marvel. Hay guiños al universo mayor, momentos de humor y acción en alta escala. Pero todo se siente más contenido, más pensado. Incluso Julia Louis-Dreyfus como la calculadora Valentina Allegra de Fontaine aporta una mezcla de comedia y tensión política digna de Veep.
La cinta no solo destaca por su estilo visual y narrativo más sobrio, sino también por su reparto excepcional, que incluye una sorpresiva aparición de Wendell Pierce. El resultado es una historia sobre segundas oportunidades, dolor compartido y redención, que logra ser entretenida sin perder su tono reflexivo.






