La muerte o renuncia de un papa da inicio a uno de los procesos más solemnes y antiguos del Vaticano: la elección del nuevo sumo pontífice. Con 1.300 millones de católicos en el mundo pendientes del humo blanco que sale de la Capilla Sixtina, este evento reúne tradición, simbolismo y mucho secretismo. Aquí te explicamos paso a paso qué sucede durante este periodo clave conocido como sede vacante.
¿Qué es la “sede vacante” y quién queda a cargo del Vaticano?
Cuando un papa muere o renuncia, se declara la sede vacante, lo que significa que el trono de San Pedro está temporalmente sin titular. Durante este tiempo, el camarlengo —actualmente el cardenal Kevin Farrell— asume funciones administrativas limitadas. Su primera tarea es verificar la muerte del papa y sellar su apartamento.
La mayoría de los cargos en el Vaticano quedan suspendidos, aunque algunos funcionarios clave, como el ministro de Relaciones Exteriores o el maestro de ceremonias litúrgicas, conservan sus funciones para coordinar los rituales y preparar el cónclave.
¿Cómo se organiza el funeral y los días de luto?
Tras la confirmación del fallecimiento, se inicia una secuencia de eventos muy específica:
- El cuerpo del papa es trasladado a la Basílica de San Pedro, donde es expuesto para la veneración pública.
- Se celebra una misa fúnebre presidida por el decano del Colegio Cardenalicio (hoy el cardenal Giovanni Battista Re).
- El entierro debe realizarse entre el cuarto y sexto día después del fallecimiento.
Después del funeral, comienza un período de nueve días de luto, conocidos como novendiali, durante el cual los cardenales van llegando a Roma.
¿Quiénes eligen al nuevo papa?
Solo los cardenales menores de 80 años tienen derecho a voto en el cónclave. Aunque el número máximo permitido de electores es de 120, puede haber pequeñas variaciones.
En reuniones previas al cónclave —las llamadas congregaciones generales— se debaten los desafíos actuales de la Iglesia y se perfilan los posibles candidatos. Estas sesiones ayudan a tomar el pulso de lo que se espera del próximo pontífice.
¿Quién puede ser elegido papa?
Técnicamente, cualquier varón católico bautizado puede ser elegido papa, pero desde 1378, todos los elegidos han sido cardenales. Algunos nombres que suenan con fuerza como posibles sucesores del papa Francisco son:
- Pietro Parolin (Italia): secretario de Estado del Vaticano.
- Luis Antonio Tagle (Filipinas): figura clave en las misiones vaticanas.
- Matteo Zuppi (Italia): cercano a Francisco y actual presidente del episcopado italiano.
- Marc Ouellet (Canadá) y Christoph Schoenborn (Austria), ambos con experiencia en el Vaticano y perfiles más conservadores.
¿Cómo funciona el cónclave?
El cónclave tiene lugar en la Capilla Sixtina, famosa por los frescos de Miguel Ángel. Durante este proceso, los cardenales votan en secreto hasta que uno de ellos obtenga una mayoría de dos tercios.
Cada ronda de votación se realiza de forma meticulosa:
- Los cardenales escriben su voto en una papeleta que dice “Eligo in Summum Pontificem”.
- Depositan la boleta en una urna.
- Tres escrutadores cuentan los votos. Si no hay ganador, las papeletas se perforan con aguja e hilo y luego se queman.
- El humo resultante indica el resultado: negro si no hubo elección, blanco si ya hay nuevo papa.
¿Por qué tanto secreto?
El cónclave está envuelto en estricto secretismo. Los cardenales y todo el personal que colabora están obligados por juramento a mantener confidencialidad absoluta. Revelar detalles del proceso puede resultar en excomunión automática.
Para reforzar este silencio, se prohíbe el uso de cualquier dispositivo electrónico, grabadoras o celulares dentro del recinto.
¿Qué sucede cuando ya hay nuevo papa?
Cuando uno de los candidatos acepta el cargo, se quema una papeleta especial que produce humo blanco. Las campanas de San Pedro repican con fuerza para confirmar la elección.
Minutos después, un cardenal anuncia desde el balcón de la basílica: “¡Habemus Papam!”. Luego, el nuevo papa se presenta ante el mundo y ofrece su primera bendición apostólica.






