El papa Francisco reapareció este domingo en la Plaza de San Pedro, sorprendiendo a miles de fieles durante una Misa Jubilar dedicada a enfermos y trabajadores de la salud. Esta emotiva aparición marca su primera presencia pública desde que fue dado de alta del hospital tras enfrentar un episodio de neumonía que puso en riesgo su vida.
El pontífice fue trasladado en silla de ruedas hasta el altar, sin previo aviso, generando ovaciones y lágrimas entre los asistentes. “¡Veo al papa!”, gritaban algunos emocionados mientras su imagen se proyectaba en las pantallas gigantes tras cruzar la Puerta Santa.
“Buen domingo para todos”, dijo Francisco al tomar el micrófono, que golpeó ligeramente al segundo intento para asegurarse de que funcionaba. Su voz sonaba más firme que la que mostró el 23 de marzo, cuando fue dado de alta del hospital Gemelli, tras cinco semanas de internamiento.
El papa sigue en tratamiento pero no pierde el ánimo
A pesar de llevar tubos nasales para oxígeno suplementario —que el Vaticano informó se están reduciendo—, Francisco no ocultó su entusiasmo por reencontrarse con la gente. Sus movimientos seguían siendo limitados, una secuela de un trauma anterior a su hospitalización.
Después de la ceremonia, saludó con afecto a varios asistentes, muchos de los cuales se inclinaron para besarle las manos. Finalmente, se retiró por la misma Puerta Santa por la que ingresó.
El papa continúa en recuperación con una agenda médica que incluye terapia física, respiratoria y del habla. Se espera que este periodo de reposo se extienda por al menos dos meses más.
Un mensaje de esperanza desde la fragilidad
Durante la misa, el arzobispo Rino Fisichella, encargado del Año Santo 2025, leyó la homilía preparada por Francisco, en la que el papa compartió su experiencia personal con la enfermedad:
En este momento de mi vida comparto mucho: la experiencia de la enfermedad, sentirse débil, depender de los demás para muchas cosas, necesitar apoyo
El papa invitó a los presentes a no rechazar la fragilidad, sino a verla como una oportunidad para crecer:
No apartemos el dolor de nuestro entorno. En su lugar, hagámoslo una oportunidad para crecer juntos, para cultivar la esperanza
También expresó su gratitud hacia los profesionales de la salud, reconociendo las difíciles condiciones en las que trabajan, a veces siendo incluso víctimas de agresiones.
Su misión no es fácil y debe ser apoyada y respetada
Una sorpresa que tocó corazones
Para muchos, la aparición del papa fue un regalo inesperado. Pasquale Citrolo, peregrino de Sicilia, expresó:
Fue hermoso, algo completamente inesperado porque no pensé que vería al papa. En cambio, nos dio este regalo
Por su parte, Linda Elezi, de Ancona, destacó el valor simbólico del momento:
Rezamos por él todos los días, y él reza por nosotros. Este encuentro fortalece nuestro mensaje de llevar paz al mundo






