Los grupos de personas buscadoras de personas desaparecidas son hoy agentes fundamentales en la lucha contra la desaparición forzada en el país. Se estima que hoy existen más de 60 colectivos de personas buscadoras en México, conformados en su mayoría por familiares de las más de 120,000 víctimas. En condiciones de inseguridad, arriesgando sus propias vidas, los activistas buscan fosas clandestinas y ayudan a clasificar los restos humanos que encuentran. Ante el aumento incesante del número de desaparecidos, los colectivos de personas buscadoras, con su organización y su incansable trabajo, encuentran personas, investigan, y visibilizan el problema de la desaparición forzada. Con su dolor y su lucha, los colectivos exigen justicia, y no impunidad. Exigen, con una voz firme e incansable, la reparación y no repetición de este crimen, marcando el camino hacia un México más justo, seguro y pacífico.
En el episodio recién revelado de los miles de restos humanos y pertenencias encontrados en el rancho Izaguirre en Teuchitlán, el grupo Guerreros Buscadores de Jalisco tiene un papel primordial. Fueron ellos quienes, tras recibir una llamada anónima, acudieron al lugar para encontrar el horror de lo que ha sido ya catalogado como un campo de reclutamiento y exterminio. Conforme fueron encontrando restos humanos, ropa y zapatos, mochilas y cartas de despedida, los activistas publicaban en sus redes sociales las desgarradoras fotografías. “Parte de la finca Izaguirre en La Estanzuela Teuchitlán, Jalisco, donde se encuentra el campo de concentración de reclutamiento de los jóvenes […] y se localizan tres crematorios con huesos calcinados, faltan por destapar, ropa, cargadores, casquillos”, revelaba el colectivo en una publicación en X el pasado 8 de marzo.
Aquello provocó un estallido mediático y político. Ante el descubrimiento del campo de entrenamiento y exterminio de Teuchitlán, y las declaraciones de los colectivos de búsqueda de personas, la sociedad mexicana ha aumentado su indignación ante las atrocidades cometidas por el crimen organizado, incrementando la exigencia de acción al gobierno para paliar la crisis de desapariciones forzadas. Como respuesta, la Presidenta Claudia Sheinbaum ha anunciado algunas medidas, las cuales fueron recibidas con escepticismo por los colectivos de personas buscadoras. En el Comunicado “Observaciones de colectivos de buscadores, buscadoras y organizaciones a la “Declaración Respecto a Personas Desaparecidas”, colectivos y organizaciones de personas buscadoras expresan con detalle por qué están en desacuerdo con las medidas propuestas, argumentando que estas ya se encuentran en la ley, pero que no ha habido ni presupuesto ni voluntad política para ejecutarlas.
Es así como el caso Teuchitlán es un perfecto ejemplo del rol de los colectivos de personas buscadoras en la visibilización y la lucha contra las desapariciones forzadas en nuestro país. Ante este panorama, surgen entonces las preguntas: ¿son estos grupos suficientemente visibilizados? ¿suficientemente protegidos? ¿Tienen los colectivos de búsqueda el lugar que merecen en la creación de políticas públicas para hacer frente a la crisis de desaparecidos en México?



