El gobierno de Estados Unidos implementará un registro obligatorio para todas las personas que residen en el país sin autorización, según informó el Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
El proceso requerirá que los migrantes proporcionen huellas dactilares y una dirección, y quienes no se registren podrían enfrentar multas, prisión o ambas sanciones.
El DHS citó una sección de la Ley de Inmigración y Nacionalidad como base legal para la medida, que aplicará a todas las personas mayores de 14 años.
Se prevé la creación de un formulario y un procedimiento específico para el registro, aunque aún no se ha detallado cómo se implementará. Según las autoridades, el objetivo inicial de las deportaciones serán personas con antecedentes penales en el país.
Grupos de defensa de migrantes han señalado que esta política podría utilizarse para identificar y facilitar deportaciones. El Centro Nacional de Leyes de Inmigración recordó que la última vez que se aplicó un registro similar fue en 1940, cuando los no ciudadanos debían acudir a una oficina de correos para registrarse.






