Un terremoto de magnitud 7.1, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), afectó el martes una región montañosa del oeste de China, incluyendo el Tíbet, y áreas de Nepal.
En el Tíbet, el sismo causó la muerte de al menos 126 personas, según informes de la emisora estatal CCTV, que citó al vicealcalde de Shigatse. Además, dejó a decenas de personas atrapadas y más de 1,000 casas dañadas, llenando las calles de escombros. La profundidad del sismo fue de 10 kilómetros y su epicentro se localizó en el condado de Tingri, una zona conocida por su actividad sísmica.
Equipos de rescate, conformados por más de 3,000 personas, trabajan en la búsqueda de sobrevivientes entre los escombros de casas destruidas, mientras que se registraron cerca de 50 réplicas en las horas posteriores al evento.
En Nepal, aunque el terremoto se sintió intensamente, las autoridades no reportaron daños significativos ni víctimas en un primer momento. La zona cercana al Everest, tanto en China como en Nepal, fue cerrada tras el temblor, que ocurrió en pleno invierno, época en que los residentes suelen trasladarse a regiones más cálidas.
El gobierno chino desplegó recursos para atender la emergencia, incluyendo un fondo de 100 millones de yuanes para labores de rescate y reconstrucción.
El presidente Xi Jinping pidió maximizar los esfuerzos para salvar vidas y asistir a los afectados.
La región afectada, con altitudes promedio de 4,200 metros, es hogar de 6,900 personas distribuidas en 27 aldeas. Los daños estructurales también afectaron vehículos y calles, según videos difundidos por medios estatales.






