En Belén, las celebraciones tradicionales de Navidad se han visto afectadas debido a la guerra en Gaza. En la Plaza del Pesebre, normalmente decorada con un árbol gigante y luces festivas, este año no hay indicios de las habituales multitudes de turistas o grupos locales celebrando.
Las fuerzas de seguridad han instalado barreras en la zona de la Iglesia de la Natividad, mientras la ciudad intenta mantener su mensaje de paz y esperanza en medio de un contexto difícil.
El impacto económico ha sido severo. Según el alcalde Anton Salman, la economía local depende en un 70% del turismo, especialmente durante la temporada navideña.
Actualmente, el desempleo en Belén es del 50%, significativamente superior al promedio del resto de Cisjordania. Desde la pandemia de COVID-19, el turismo no se ha recuperado, pasando de 2 millones de visitantes en 2019 a menos de 100,000 en 2024, según datos del Ministerio de Turismo Palestino.
La situación en Gaza y el aumento de la violencia en Cisjordania han agravado las restricciones en los puntos de control israelíes, complicando el acceso a la ciudad.
Además, la economía local se ha contraído un 25% debido a la imposibilidad de que miles de palestinos trabajen en Israel. Las consecuencias del conflicto continúan afectando a la región, con desplazamientos masivos y pérdidas humanas significativas tanto en Gaza como en Israel.




