El gobierno de Nicolás Maduro ha aumentado la tensión diplomática con Brasil al acusar a Celso Amorim, asesor en relaciones exteriores del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, de intervenir en los asuntos venezolanos y promover los intereses de Estados Unidos en la región.
Esta situación llevó a Venezuela a llamar a consultas a su embajador en Brasilia, Manuel Vadell, y convocar al encargado de negocios de Brasil en Caracas, Breno Hermann, para expresar su descontento con las declaraciones de Amorim. Las relaciones entre ambos países han estado en tensión desde las elecciones en Venezuela en julio, sobre las que Brasil y otros países han solicitado mayor transparencia.
El asesor brasileño Amorim reconoció recientemente en una audiencia en el Congreso de Brasil que existe un “malestar” en las relaciones con Venezuela, señalando que el incumplimiento de Maduro en la publicación de actas electorales ha contribuido a esta fricción.
Los resultados de las elecciones han sido motivo de controversia; mientras el Consejo Nacional Electoral venezolano declaró la victoria de Maduro, la oposición alega que sus actas apuntan a una ventaja para el candidato opositor Edmundo González. Además, observadores internacionales han expresado dudas sobre la imparcialidad del proceso electoral en Venezuela.
Brasil ha negado el ingreso de Venezuela a los BRICS, argumentando que el país no cumple con los requisitos necesarios, decisión que ha generado un llamado de Maduro a Lula da Silva para pronunciarse sobre el tema.
La cumbre de los BRICS, celebrada en Kazán en octubre, incluyó una expansión del bloque, pero dejó fuera a Venezuela debido, según Amorim, a la falta de consenso entre los miembros fundadores. Maduro sostuvo que el único voto que faltaba para el ingreso de Venezuela era el de Brasil, país con capacidad de influir en el proceso de adhesión.






