
La inflación en México continuó su tendencia a la baja durante la primera quincena de septiembre, marcando la cuarta desaceleración consecutiva, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró un incremento quincenal de 0.09%, mientras que la tasa anual alcanzó 4.66%.
Este resultado fue inferior a las expectativas de los analistas, que proyectaban una inflación de 4.73% según un sondeo de Reuters. La disminución de la inflación se debió en gran parte a la moderación de los precios de productos agropecuarios, que en meses anteriores habían sufrido incrementos por factores climáticos.
En el desglose del INPC, la inflación subyacente, que excluye los precios más volátiles, se ubicó en 3.95% a tasa anual.
Dentro de este índice, el precio de las mercancías aumentó un 2.94%, mientras que los servicios registraron un alza de 5.15%. La inflación no subyacente, que incluye productos agropecuarios y energéticos, presentó una variación de 6.73% anual, con un aumento de 6.50% en productos agropecuarios y de 6.67% en energéticos y tarifas controladas por el gobierno.
Analistas señalaron que las recientes lluvias ayudaron a reducir la sequía, lo cual podría favorecer las cosechas en el corto plazo.
Dado el reciente comportamiento de la inflación, se espera que el Banco de México (Banxico) continúe con la reducción de su tasa de interés en su próxima reunión de política monetaria.
La tasa actual se ubica en 10.75%, tras haber sido recortada en reuniones previas desde su máximo histórico de 11.25%.
Los analistas prevén un nuevo recorte de 25 puntos base, influido tanto por la desaceleración inflacionaria como por la necesidad de mantener el diferencial de tasas con Estados Unidos, que recientemente inició su propio ciclo de flexibilización monetaria.





