Por lo que respecta a esta semana—tratando de pasar de largo por las últimas depreciaciones que ha sufrido el peso por culpa de las ocurrencias de nuestra desatinada política interior—mucho revuelo ha generado la presentación de lo que de manera oficial se ha querido vender recientemente como el “Himno de la Ciudad de México”.
Como iniciativa exclusiva de las autoridades salientes del gobierno capitalino se ha pretendido imponer esta última ocurrencia diciendo que es el único himno realizado por una mujer.
Ya entrando en detalles, las mismas autoridades a través de los medios oficiales confiesan que no es del todo cierto pues esta pieza musical tuvo que involucrar a más de una persona para escribir la música y la letra del mismo. Se hace referencia muy vaga a concertistas, letristas y hasta a un Colectivo como encargados de terminar esta obra tan particular.
Desafortunadamente, dicha pieza no cumple con su cometido pues no solo no califica cabalmente podría denominarse como himno. Más aún, su letra y música atropellada tanto no alcanzan sino a remitir en todo caso a una cortinilla musical más apropiada para teatro contemporáneo o película infantil producida por Disney.
De manera bastante predecible, igual que el himno dedicado al controversial Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) conforme el más puro estatismo de cierto tipo de regímenes que se autodenominan “populares y democráticos” desde el siglo XX—que por azar o por desgracia siguen vigentes—pareciera que esta iniciativa pretende olvidar una de las mejores cosas del siglo pasado en México, como lo fue la música de “El milagro mexicano”; época que abarcó las presidencias de Adolfo López Mateos y Gustavo Díaz Ordaz (de 1958 a 1970) en que gracias a un detonante de la economía mundial, nuestro país logró desarrollo y crecimiento único en su historia reciente (7% de crecimiento económico anual sostenido durante este periodo) hasta el trágico arribo de Luís Echeverría Álvarez.
Precisamente, como muestra del sentimiento e impulso de este periodo, quienes tuvieron la ocurrencia de un Himno a la capital del país olvidaron que ya existía “Mi ciudad”; obra clásica del yucateco Guadalupe Trigo compuesta en 1970 que por su belleza y originalidad ha perdurado en el gusto de generaciones de mexicanos, siendo grabada mariachis e intérpretes de talla nacional e internacional: algo que por desgracia está distante de ocurrir con esta pieza producida en 2024 por mandato del Gobierno de la Ciudad de México, que por lo difuso de su música y su letra (que se pasa de largo 300 años de historia) está lejos de alcanzar el mismo éxito, ni a perdurar siquiera dentro del gusto popular.





