Mohammad Mokhber, de 68 años, fue nombrado presidente en funciones de Irán tras la muerte de Ebrahim Raisi en un accidente de helicóptero.
Mokhber mantuvo un perfil discreto dentro de la política iraní, aunque ha ocupado cargos clave en organizaciones benéficas conocidas como bonyads, que se consolidaron tras la Revolución Islámica de 1979. Dirigía la Ejecución de la Orden del Imán Jomeini (EIKO), un conglomerado bajo la supervisión directa del líder supremo Alí Jamenei.
Mokhber sufrió sanciones del Tesoro de Estados Unidos por violaciones de derechos humanos relacionadas con la confiscación de propiedades de disidentes y opositores al régimen. La Unión Europea también lo sancionó por su participación en el programa nuclear iraní. Además, durante la pandemia de Covid-19, lideró un esfuerzo para desarrollar una vacuna en Irán, aunque la producción no alcanzó las metas prometidas.
Antes de EIKO, Mokhber trabajó en banca, telecomunicaciones y la Fundación Mostazafan, involucrándose en disputas legales internacionales.
Nacido el 1 de septiembre de 1955 en Dezful, Mokhber sirvió en el cuerpo médico de la Guardia Revolucionaria durante la guerra Irán-Irak. Posee un doctorado en derecho internacional y ha sido miembro del Consejo de Intereses de Irán desde 2022. Este organismo asesora al líder supremo y resuelve disputas entre el parlamento y el Consejo de Guardianes, que se encarga de supervisar las elecciones.






