En la Sierra Mariscal, Chiapas, grupos del crimen organizado han impuesto cuotas de hasta 30 mil pesos a iglesias evangélicas, provocando el cierre de cerca de 100 templos debido a esta extorsión.
El pastor Francisco Napabe reveló esta alarmante situación, destacando el trágico asesinato de un miembro de la Iglesia Montes Sión por rehusarse a pagar la cuota exigida, lo que subraya el nivel crítico de violencia y coacción que estas comunidades enfrentan.
La violencia en Chiapas ha escalado a tal punto que aproximadamente 20,000 personas han sido desplazadas de alrededor de 30 municipios, en su mayoría indígenas, debido a los enfrentamientos armados y la presión de grupos delictivos que buscan dominar estos territorios.
Este escenario ha sido descrito por activistas y comunidades locales como un ambiente de “guerra civil”, marcado por conflictos armados, la presencia de la delincuencia organizada, y una serie de violaciones a los derechos humanos como homicidios, desapariciones, y desplazamientos forzados, especialmente entre las comunidades indígenas y aquellas afiliadas al Ejército Zapatista de Liberación Nacional.






