La agencia calificadora Moody’s ha rebajado la perspectiva de las calificaciones de Petróleos Mexicanos (Pemex) a “negativa” desde “estable”, señalando un posible incremento en el riesgo crediticio de la endeudada empresa estatal.
Aunque ratificó la calificación de familia corporativa (CFR) en “B1” y la evaluación del riesgo crediticio base (BCA) en “caa3”, Moody’s expresó preocupación por la falta de cambios fundamentales en la estrategia de negocios de Pemex, lo que podría aumentar sus riesgos crediticios debido a la incapacidad de aumentar las inversiones y mejorar su desempeño financiero y operativo.
A pesar de la disminución de su deuda financiera, que alcanzó los 107,700 millones de dólares el año pasado, Pemex aún depende fuertemente de los apoyos gubernamentales. Aunque en los últimos trimestres no ha recibido ese auxilio, Moody’s considera que el gobierno federal continuará financiando sus necesidades de efectivo y ayudándola a cumplir con los pagos de sus amortizaciones de deuda.
Sin embargo, la agencia prevé que los fundamentos financieros de la compañía seguirán deteriorándose si no se realizan cambios en su modelo de negocio.
Moody’s también estima que debido a la incapacidad de Pemex para invertir en exploración y producción, la producción y reservas de la compañía se mantendrán en niveles actuales durante 2023 y 2024.






