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Pese a que el Gobierno federal ha implementado estrategias para combatir el robo de combustible desde 2019, este crimen reportó un incremento de 70 por ciento en 2022 respecto del año pasado, de acuerdo con cifras oficiales de Pemex.
De acuerdo con el análisis “Expansión del robo de combustible en México” de actividad delictiva a fenómeno criminal, elaborado en 2018 por José Ignacio Montero Vieira, experto en asuntos mexicanos en el Instituto Español de Estudios Estratégicos, en Puebla la “huachicultura” ha normalizado el robo de hidrocarburo.
Argumentó que existen canciones que narran sus historias de las tomas clandestinas, los juegos de los niños que anhelan crecer como ladrones de combustible, los rezos al Santo Niño Huachicolero, la vestimenta característica y la forma de vida de los habitantes.
Señaló que pueblos completos se dedican al robo de hidrocarburo, vigilan y participan en las tomas, incluso los pobladores han emboscado a agentes de la Secretaría de Defensa Nacional (Sedena) en el poblado de Palmarito, municipio de Quecholac, como medida de presión y en 2017 secuestraron a tres agentes de la Fiscalía de Secuestros y Delitos de Alto Impacto del Estado de Puebla.
A la fecha, Puebla es uno de los tres estados con más decomisos de huachicol de 2015 a septiembre de 2022, con 25 millones 905 mil 932 litros, de acuerdo con información de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).
En este delito no sólo están involucrados los pobladores, el crimen organizado o políticos, el negocio también ha sido normalizado por gasolineras y en Chihuahua es donde se han reportado más casos de gasolineras vinculadas al robo de combustible y el huachicol fiscal, como es el caso de Energéticas Carvel, Windstar y Black Gold.
En diciembre de 2018, un entonces empleado de Pemex estuvo involucrado en el robo de combustible que se comercializaba en dos gasolineras, Carvel y Black Gold y un centro de distribución que se catearon en la ciudad de Chihuahua, en el que se recuperaron 800 mil litros de hidrocarburos.
De acuerdo a las investigaciones de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delitos Federales (SEIDF), a través de imágenes satelitales, se estableció que los propietarios de la empresa Energética Carvel, ordeñaban los ductos de Pemex desde el centro de distribución y de allí se distribuía el combustible a las gasolinerías.
Durante el operativo que se realizó en el centro de distribución y en las gasolinerías Carvel Fuel y Black Gold, se aseguraron 349 mil 434 litros de gasolina, 348 mil 141 litros de diésel, alrededor de 100 mil litros de gasóleo, 33 pipas, la mayoría cargadas con el combustible, tres tráileres sin caja.
Mientras que en marzo de 2021, la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados detectó a Carvel dentro de una red de empresas importadoras, las cuales introducen al país gasolina de contrabando procedente de los Estados Unidos.
Otra empresa que fue investigada por estar en esta red, fue Windstar LPG por vender a sus aliados a precio de mayoreo, pero abajo del costo y en julio de 2021 la Secretaría de Energía (Sener) le suspendió el permiso de importación de petrolíferos, tras ser investigada por “huachicol fiscal” por introducir desde Texas más gasolina de la registrada.
De acuerdo con cifras de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), el huachicol fiscal generó pérdidas por 8 mil 633 millones de pesos en los primeros seis meses de 2022.
Por su parte, la Universidad Iberoamericana aseguró en su análisis “Huachicol, normalización y anomia, los factores de la tragedia” que normalizar el robo de combustible también pone en un grave riesgo a los ciudadanos, tal y como ocurrió en la explosión del ducto Tuxpan-Tula, en Tlahuelilpan, Hidalgo, el 18 de enero de 2019, donde murieron 137 personas.
“Se convirtió en un comportamiento ‘normalizado’ para los pobladores que por hambre, desesperación o sentido de oportunidad acudieron, sin ninguna precaución, a robar el combustible”.
Sostiene que las actividades delictivas propiciadas por el crimen organizado y miembros de los tres niveles de gobierno, así como el margen de impunidad en el país y la falta de reglas claras, crearon una situación de “anomia” para un alto número de personas acudió al ducto para extraer ilegalmente el combustible sin importarles rebasar los ordenamientos legales.
Ese mismo mes, la Fiscalía General de Tabasco emitió una alerta contra el #HuachicolChallenge, un reto que consistía en rociarse con gasolina y prenderse fuego, pues podrían poner en riesgo su vida, por lo que recomendó a los tabasqueños apoyar a las autoridades a no compartir este tipo de contenido e instando a las personas a no normalizar conductas violentas.
“No sólo arriesga las vidas de quienes lo practican, también pueden morir personas inocentes, ajenas a esta práctica”.





