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Alertan sobre la iniciativa que busca reformar la Ley de Aviación Civil y la Ley de Aeropuertos en México para permitir que aerolíneas de otros países realicen cabotaje. La Cámara Nacional de Aerotransportes (CANAERO) ha expresado su preocupación sobre las graves consecuencias que tendría su aprobación para los mexicanos. A continuación, se destacan los diez puntos importantes de esta noticia:
La iniciativa carece de sustento legal, análisis de prácticas internacionales, estudios, estadísticas, participación de expertos y, en resumen, no contiene elementos serios y fundados que demuestren beneficio público para los mexicanos.
Se ignoró la existencia de grandes fuentes de información y experiencia como la propia Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA), la Asociación Latinoamericana y del Caribe del Transporte Aéreo (ALTA) y la propia CANAERO, entre otras.
La mayoría de los países prohíben el cabotaje, ya que es una estrategia indicada para naciones cuya ubicación geográfica u otras condiciones les impiden una buena conectividad aérea, lo que no es el caso de México.
En países donde se permitió el cabotaje sin estudios ni estrategias como la reforma que se plantea, perdieron sus aerolíneas y empleos, generando una crisis de conectividad y competitividad de dimensiones desastrosas.
Las regiones con presencia de cabotaje en Europa y Australia/Nueva Zelanda hicieron acuerdos multilaterales con un proceso consensado y muy estudiado entre los participantes.
La iniciativa ignora la relevancia del sector aéreo. Más del 93% de los ingresos por turismo de internación provienen de viajeros que se trasladan por aire y más del 70% de ellos lo hicieron en aerolíneas extranjeras.
Las aerolíneas extranjeras no son el enemigo, ya que han impulsado la competencia y muestra de esto es que casi 70 de ellas tienen presencia en los principales destinos de México.
México es de los países mejor conectados del mundo a nivel doméstico gracias a empresas nacionales que invierten, generan empleos, son grandes contribuyentes y asumen los riesgos de los negocios, sin tener subsidios ni rescates gubernamentales como sucede en otros países.
Casi el 80% de los pasajeros que se movieron en México el año pasado se concentraron en siete aeropuertos: AICM, Cancún, Guadalajara, Los Cabos, Monterrey, Puerto Vallarta y Tijuana.
Si se permite a empresas extranjeras operar vuelos domésticos, éstas necesitarían atender las rutas más rentables, bajando quizá sus precios inicialmente y después, una vez depredadas las aerolíneas nacionales, tendrían el control de las rutas y fijarían altos precios para recuperar las pérdidas que les haya generado su ingreso. Además, las aerolíneas de México desconectarían los destinos menos atractivos, dejando incomunicadas múltiples regiones, lo que debilitaría financieramente al sector aéreo






