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En el panorama laboral actual, los trabajadores jóvenes se enfrentan a decisiones importantes sobre su futuro profesional, entre ellos si conviene o no afiliarse o no a un sindicato.
Sin embargo, parece cada vez más notable que las nuevas generaciones, por ejemplo, la centennial, parece poco interesada en ser parte de algún gremio laboral.
En 2022, el Observatorio de Trabajo Digno destacó que más de 29.5 millones de personas asalariadas no están integradas a un sindicato, lo que representa el 86 por ciento de este grupo de la población ocupada, pero esto se enfatiza en la población joven, ya que el porcentaje sube hasta el 93 por ciento.
A pesar de que los sindicatos tienen como objetivo la defensa de los derechos laborales, las ventajas para el trabajador, en lo individual, no quedan del todo claras.
De acuerdo con la opinión de jóvenes cuestionados sobre el tema, en México, no estar afiliado a un sindicato brinda beneficios significativos, como la libertad de negociación salarial, la flexibilidad y movilidad laboral, mayores oportunidades de desarrollo y un enfoque individualizado. Todo esto aporta un “plus” a aquellas personas que quieren tener el control de su desarrollo profesional.
Alejandro Martínez, dirigente del Sindicato Nacional Alimenticio y del Comercio, declaró hace unos meses a un medio nacional que los jóvenes “tienen hambre de justicia laboral”, y confía en que, a pesar de que por ahora no hay interés en la afiliación, “Esa generación regresará al sindicalismo, un movimiento que acogió grandes cambios en el mundo”.
No obstante, es precisamente esa “hambre de justicia laboral” lo que conduce a los trabajadores a ver las ventajas de mantenerse en una postura independiente, y les dan sentido a las cifras del Observatorio. Aquí algunas de ellas:
La libertad de negociación salarial
El no estar afiliado a un sindicato da al trabajador la capacidad de negociar directamente con los empleadores. Esto ayuda a los trabajadores jóvenes a establecer acuerdos personalizados que reflejen su experiencia, habilidades y contribuciones individuales. Al no estar limitados por las negociaciones colectivas, tienen la oportunidad de obtener salarios más competitivos y beneficios adicionales.

Flexibilidad y movilidad
Sin la afiliación sindical, los trabajadores tienen más flexibilidad para adaptarse a las necesidades cambiantes del mercado laboral, ya que exploran opciones de empleo, cambiar de industria o incluso emprender sus propios negocios sin restricciones. Esta flexibilidad puede impulsar su crecimiento profesional y brindarles una mayor autonomía para tomar decisiones que se alineen con sus metas y aspiraciones.

Oportunidades de desarrollo y capacitación
En busca de ser competitivos, los jóvenes pueden incorporarse a programas educativos, cursos especializados o certificaciones que mejoren sus habilidades y conocimientos. Esta inversión en su desarrollo personal puede resultar en un mejor posicionamiento en el mercado laboral.
El sindicalismo en México no pasa por su mejor etapa, ya que se convirtió en un vehículo de intreses políticos y económicos. Ante ello, la no afiliación sindical permite a los trabajadores ser reconocidos y recompensados por su desempeño individual.
Sus logros y contribuciones pueden ser valorados directamente por los empleadores, lo que les brinda una sensación de reconocimiento y motivación para sobresalir en su ámbito profesional, lo cual se convierte en un gran activo para las generaciones jóvenes.






