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Otra madre que buscaba a su hijo desaparecido fue asesinada en Sinaloa; es la tercera víctima de este tipo en el país desde 2001.
Rubén Rocha Moya, gobernador del estado, identificó el miércoles a la mujer como Rosario Rodríguez Barraza.
Lamento profundamente el asesinato de Rosario Rodríguez Barraza, luchadora incansable como muchas otras mujeres sinaloenses que buscan a sus seres queridos
El motivo de los asesinatos sigue sin estar claro, ya que la mayoría de los voluntarios que buscan restos humanos aseguran públicamente que no pretenden hallar evidencia para condenar a los responsables.
Los equipos voluntarios de búsqueda, usualmente conformados por las madres de los más de 100.000 desaparecidos en el país, dicen que sólo quieren encontrar los restos de sus seres queridos para darles un entierro adecuado.
Un día después de la conmemoración
Un día antes del anuncio del asesinato de Rodríguez Barraza se conmemoró el Día Internacional de los Desaparecidos, el 30 de agosto, y por ese motivo hubo marchas y protestas en el país.
En un video publicado por “Hasta Encontrarles”, otro grupo de búsqueda, se escucha a Rodríguez Barraza diciendo:
Yo busco a mi hijo, no busco a culpables
¿Cómo desapareció Fernando Ramírez?
Su hijo, Fernando Ramírez Rodríguez, no ha sido visto desde que fue secuestrado en la localidad de La Cruz, Sinaloa, en octubre de 2019. La Cruz se ubica sobre la costa del Pacífico, entre el puerto de Mazatlán y la ciudad de Culiacán, capital del estado.
Sinaloa es la base de operaciones del cártel del narcotráfico del mismo nombre.
Rodríguez Barraza dijo que hombres armados a bordo de un vehículo blanco secuestraron a su hijo, que entonces tenía 21 años. Desde entonces, a pesar de llevar a cabo su propia investigación y de presentar evidencia a la fiscalía, no había recibido ninguna noticia sobre él.
Traje videos, traje testigos y, hasta la fecha, pues no me han resuelto nada
Eso es algo común en México. Ante la falta de acción o incompetencia de las autoridades, muchas madres se ven obligadas a realizar sus propias investigaciones o unirse a grupos de búsqueda, los cuales, a menudo después de recibir información anónima, cruzan barrancos y campos, clavando varillas de acero en el suelo para detectar el inconfundible hedor de los cuerpos en descomposición.
Con información de AP





