La prensa de México ha vivido un trágico inicio de año con tres asesinatos de periodistas en menos de un mes, dos de ellos en la misma ciudad, la fronteriza Tijuana, y en la misma semana. Aunque los dos comunicadores de Tijuana tenían algunas medidas de protección, eso no evitó que les mataran a tiros.
A Lourdes Maldonado López, que cubría temas políticos y de corrupción, le dispararon el domingo cuando estaba dentro de un vehículo. Al fotógrafo Margarito Martínez, que llevaba dos décadas documentando crímenes, le balearon seis días antes en la puerta de su casa. Las autoridades, de momento, solo han dicho que investigan ambos casos.
Para Lourdes Maldonado, el del domingo no fue el primer ataque. En abril de 2021, acribillaron su coche vacío y desde entonces las autoridades le ofrecieron protección de la policía municipal y un botón de pánico para emergencias, explicó a la AP Leopoldo Maldonado, sin relación familiar con la víctima, abogado de la organización en defensa de la prensa Artículo 19.
Un par de años antes, la reportera, que había colaborado con distintos medios y recientemente hacía un programa por internet centrado en noticias locales, estuvo en la conferencia de prensa matutina del presidente Andrés Manuel López Obrador, donde pidió ayuda y justicia laboral “porque hasta temo por mi vida”, dijo.
Ante estos hechos, periodistas de todo el país han convocado a diversas movilizaciones en diferentes ciudades del país; aismismo se hará una vigilia y jornada de protesta a través de las redes sociales.
Ken Salazar también se pronuncia ante homicidios
El embajador de los Estados Unidos (EEUU) en México, Ken Salazar, mandó un mensaje de solidaridad tras el asesinato de la periodista Lourdes Maldonado y aseveró que la administración del presidente Joe Biden se encuentra “alarmada” por la situación de violencia que viven los comunicadores en el territorio nacional.
México es el país más violento del hemisferio occidental para la prensa, según Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ por sus siglas en inglés. Desde hace diez años cuenta con un mecanismo federal para proteger a los comunicadores y a defensores de derechos humanos pero no siempre funciona y el 95% de estos crímenes quedan en la impunidad y cientos de agresiones menores ni siquiera se investigan, denunció Jan-Albert Hootsen, representante en México del CPJ.





