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¿Por qué nos cuesta tanto hablar de la muerte?

Hablar de la muerte debería de ser algo normal al ser parte de la vida, sin embargo en la actualidad se trata de un tema complejo, advierte María Asunción Álvarez del Río, del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM.

En los siglos anteriores la muerte era vista como algo ‘normal’, por tanto había una participación activa sobre ella cuando alguien enfermaba y moría; rituales, despedidas.

Las personas se arropaban de rituales y se valían de palabras para acompañarse y hacer el proceso más llevadero. Sin embargo, ahora es diferente. La medicina no siempre puede hacer todo como uno quisiera para salvar la vida de las personas. La emergencia sanitaria nos permite valorar la necesidad de hablar con nuestros seres queridos y despedirnos a tiempo

María Asunción Álvarez

La experta cuestionó por qué cuesta tanto trabajo hablar del tema si forma parte de la vida. En lugar de ver cómo enfrentamos eso que duele y preocupa, en la sociedad occidental hemos ido cayendo en una cuestión de negación.

En la medida en que hubo más recursos que la Medicina podía ofrecer, explicó, la gente no se quedó en su casa a morir, sino que acudía al hospital para intentar hacer algo para salvar la vida. Así, ese sitio también ha servido para que el fallecimiento no suceda en casa. Una vez más, la muerte se fue alejando. Al salir de ese ámbito ya no era tan familiar, y se consideró que no había que hablar de ella, como antes.

Hay algo que lo explica: de entrada, el hecho de que nos causa dolor; la separación, que la persona deje de existir nos produce angustia. Es como si no quisiéramos ver, entonces no hablamos para evadir el tema. Queremos hacer como que no está, lo minimizamos; eso es lo que aprendimos y lo que enseñamos, a menos que cambiemos

María Asunción Álvarez

Ahora se confía casi ciegamente en que los médicos pueden hacer algo por el paciente, pero también que ellos se ocupen de la muerte. Empero, dijo la especialista, la pandemia nos ha recordado que no es así, que la Medicina no siempre puede hacer algo.

Lo que se puede hacer, y de eso somos responsables como pacientes, familiares y personal de salud, es que el deceso sea mejor. Por ejemplo, podría ocurrir que en una condición incurable el paciente esté en la unidad de cuidados intensivos, pero solo, y es posible que así muera. O se puede elegir una muerte mejor, digna, acompañada, en un sitio familiar, con la mayor comodidad posible.

María Asunción Álvarez

La muerte no debe ocultársele a los niños

María Asunción Álvarez expuso que con la negación que predomina “es muy fácil que tengamos la idea de que hay que protegerlos, y es lo peor que les podemos hacer porque tienen curiosidad y sensibilidad”.

Es un error querer protegerlos ocultándoles lo que pasa, o al darles explicaciones que solo los confunden como “tu abuelito se durmió”, y luego el pequeño tiene miedo de dormir porque cree que ya no va despertar. O decir: “tu abuelita se fue”, porque se preguntará si lo hizo por su culpa, o por qué no se despidió. Es importante comentarles que un cuerpo se gasta y no puede vivir más; ellos lo entenderán

La académica precisó que cuando se registra una muerte importante para la familia, hay que incluir a los pequeños y permitirles formar parte del dolor que todos sienten y hacer el duelo necesario.

El niño va a aprender que esos aspectos forman parte de la vida y que se llevan mejor cuando no se sienten excluidos

María Asunción Álvarez

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