Cerca de 160.000 personas, entre ellas activistas de la extrema derecha y miembros del movimiento de los chalecos amarillos de Francia, protestaron el sábado en varias partes del país contra un proyecto de ley que obliga a la población en general a contar con un pase especial COVID-19 para entrar a restaurantes y otros recintos y a todos los trabajadores de la salud a vacunarse contra el coronavirus.

Protestas similares se realizaron en el vecino Italia.

La policía disparó cañones de agua y gas lacrimógeno contra los manifestantes en París, aunque la mayoría de las marchas se llevaron a cabo de manera ordenada.
Los senadores debatían el proyecto el sábado luego de su aprobación en la víspera por la cámara baja.

La propagación del virus en Francia y las hospitalizaciones van en aumento. El gobierno francés busca acelerar la campaña de vacunación para proteger a los sectores vulnerables de la población y no verse obligado a imponer nuevos confinamientos.

La mayoría de los adultos del país han recibido todas sus dosis de vacunas y varias encuestas indican que la mayoría de los franceses aprueban las nuevas medidas.

Los miembros que le restan al movimiento de chalecos amarillos intentan aprovechar el proyecto sobre el coronavirus para reavivar la llama. El movimiento comenzó en 2018 para oponerse a las injusticias económicas percibidas y provocó choques violentos con la policía durante varios meses, pero perdió fuerza cuando el gobierno respondió a muchos de sus reclamos.

Con información de AP