La vuelta a las clases presenciales no está vinculada, en la mayoría de los casos, al aumento de infecciones de COVID-19, según un estudio.
El estudio fue realizado por la fundación educativa independiente Insights for Education (IfE) con sede en Zúrich, Suiza.
Se ha asumido que la apertura de las escuelas disparará las infecciones y que su cierre las reducirá, pero la realidad es mucho más compleja.
Randa Grob-Zakhary, fundadora y presidenta ejecutiva del IfE
La gran mayoría de los países que superaron su primera ola de infecciones han comenzado a reabrir sus escuelas, pese a que algunos enfrentan una segunda ola.
La IfE concluyó que 52 países que enviaron a los estudiantes de vuelta a la escuela en agosto y septiembre, incluidos Francia y España, experimentaron un aumento de las tasas de infección durante las vacaciones en comparación con cuando estaban confinados durante por la pandemia.
En Reino Unido y Hungría los niveles de contagio disminuyeron tras el cierre de las escuelas, permanecieron bajos en vacaciones y aumentaron con la reapertura.
El análisis de estos 52 países no detectó ninguna correlación directa entre la situación de las escuelas y los contagios, haciendo necesario considerar otros factores.
La clave ahora es aprender de los países que están reabriendo eficazmente en un contexto de aumento de las infecciones.
Los países están elaborando estrategias para las escuelas durante la pandemia. Naciones como Italia y Francia deciden caso por caso a la hora de ordenar el cierre de las escuelas.
Otras medidas incluyen políticas sobre cubrebocas, clases alternadas y la combinación de aprendizaje en remoto con clases presenciales.
Esta primera prueba mundial real pone de relieve cómo es la vida escolar en un mundo COVID. Comprender cómo están lidiando los países que están atravesando una segunda ola masiva con esta nueva realidad en las aulas es esencial para orientar las futuras decisiones de reapertura y para ayudar a que las escuelas permanezcan abiertas.




